OPor Saori-Luna
Publicado en *Noticias
Saori-Luna dice: El amor otaku – Segunda escena – acción!
La primera escena de esta columna trataba de explicar como a pesar de ser otaku, el amor era simplemente amor… y faltando poco para terminar tuve que borrarla… es imposible publicar algo si no crees en la mitad más uno de lo que estás diciendo.
Por mucho que me gustaría decirles que ver anime no nos afecta y que es sólo un pasatiempo… la verdad es que eso no es cierto.
Hace algunas semanas hablaba con uno de aquellos otaku a quienes una serie en particular les ha cambiado la vida. Él me decía como su forma de pensar estaba influenciada por dicha serie y yo decidí cambiar de tema antes de que me dijera que estaba esperando a una mujer como Asuka Langley o Rei Ayanami.
Quisiera poder decir que he escapado a esta influencia… pero sería seguir diciendo mentiras
Toda mi vida estuve esperando por mi persona ideal, mezcla de caballero y príncipe, Seiya y Endimión, sin ser yo misma ni Saori ni Serena; mi concepto del amor es una mezcla de cuentos de hadas, amores callados, perdidos y reencontrados y sin duda me hace falta aterrizar un poco.
Pero saben? en realidad no es algo por lo que me mate mucho la cabeza.
Acaso no ha sucedido lo mismo con aquellos que han soñado con Marylin Monroe, la princesa Leia o las novias de Hugh Hefner?? O con Leonardo DiCaprio, Peter Petrelli o los hermanos de Pasión de Gavilanes??
El amor, por puro instinto nos lleva a soñar, a anhelar e idealizar lo que más queremos; seamos otaku, trekkies o personas completamente normales, nuestras ideas no son del todo originales y mucho menos nuestra conducta romántica. De algún lado ha de salir todo, no?
En ese sentido, el amor otaku no se diferencia mucho del amor “normal”… lo único que podría decir a mi favor es que prefiero idealizar un mundo mejor a aquel en el que vivo a vivir sumergida en una realidad en que algo tan puro quiere ser explicado a base de intereses personales y sexo.
He dicho.
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Saori-Luna dice: El amor otaku – Segunda escena – acción!
La primera escena de esta columna trataba de explicar como a pesar de ser otaku, el amor era simplemente amor… y faltando poco para terminar tuve que borrarla… es imposible publicar algo si no crees en la mitad más uno de lo que estás diciendo.
Por mucho que me gustaría decirles que ver anime no nos afecta y que es sólo un pasatiempo… la verdad es que eso no es cierto.
Hace algunas semanas hablaba con uno de aquellos otaku a quienes una serie en particular les ha cambiado la vida. Él me decía como su forma de pensar estaba influenciada por dicha serie y yo decidí cambiar de tema antes de que me dijera que estaba esperando a una mujer como Asuka Langley o Rei Ayanami.
Quisiera poder decir que he escapado a esta influencia… pero sería seguir diciendo mentiras
Pero saben? en realidad no es algo por lo que me mate mucho la cabeza.
Acaso no ha sucedido lo mismo con aquellos que han soñado con Marylin Monroe, la princesa Leia o las novias de Hugh Hefner?? O con Leonardo DiCaprio, Peter Petrelli o los hermanos de Pasión de Gavilanes??
El amor, por puro instinto nos lleva a soñar, a anhelar e idealizar lo que más queremos; seamos otaku, trekkies o personas completamente normales, nuestras ideas no son del todo originales y mucho menos nuestra conducta romántica. De algún lado ha de salir todo, no?
En ese sentido, el amor otaku no se diferencia mucho del amor “normal”… lo único que podría decir a mi favor es que prefiero idealizar un mundo mejor a aquel en el que vivo a vivir sumergida en una realidad en que algo tan puro quiere ser explicado a base de intereses personales y sexo.
He dicho.
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