6 jun 2020

Poder y Violencia: Aprendiendo del caso de Lea Michele

Desde el 31 de mayo el mundo se está cayendo.

Bueno, en realidad el mundo ya se estaba cayendo, pero cuando pasan cosas en Estados Unidos suelen impactarnos más, en general.

Coincidencialmente, el mes pasado acabé de leer los capítulos dedicados al "Poder" y a la "Violencia de Género", del libro "Las mujeres que luchan se encuentran" de Catalina Ruiz-Navarro, y había estado pensando en ideas relacionadas con el tema.

Y esta semana varias burbujas explotaron. Podría dedicarme a hablar del racismo, aunque la verdad creo que no me corresponde. Creo que uno no debería hablar de lo que no sabe.

Así que hablaré de algo de lo que sí tengo más conocimiento: El lío con Lea Michele.

Conocida por interpretar a Rachel Berry, la protagonista de las 6 temporadas de Glee, y luego a Hester/Chanel #6 en las dos temporadas de Scream Queens, Lea es una mujer judía, de 33 años y que actualmente espera a su primer hijo. Se encontraba en lo más alto de su popularidad cuando su novio de la época, Cory Monteith falleció como consecuencia de una sobredosis.

Para los que lleguen tarde al chisme, el pasado lunes en la noche una de sus compañeras de reparto en Glee, Samantha Ware quien interpretó a Jane Heyward en la última temporada de Glee, se pronunció con respecto a un retuit de Lea en el que se solidarizaba con el pueblo afroamericano después del asesinato de George Floyd.

Samantha le reclamó a Lea por haber hecho de su vida un infierno durante el tiempo que compartieron en la serie y básicamente la acusó de racista y de hipócrita al querer mostrar apoyo a la causa.

Al tuit de Samantha otros actores como Amber Riley y Alex Newell (también afroamericanos), mostraron su apoyo, al igual que muchos extras de la serie que empezaron a comentar lo terrible que fue trabajar con ella. Otros miembros del reparto como Iqbal Theba quien interpretó al director Figgins y Dean Geyer (Brody) han negado que ella los haya tratado mal.

Mientras que otros como Heather Morris (Britanny) han afirmado que trabajar con ella fue difícil, pero llamarla racista es asumir. Y asumir siempre está mal.

Ahora, para poner algo de contexto, todo este asunto con Lea Michele viene de tiempo atrás, los rumores sobre su vida y su forma de ser han sido laaaargos, siendo los más fuertes de los que habló Naya Rivera (Santana) en su libro.

El miércoles Lea se disculpó con todos sus compañeros, dijo que no recordaba el insulto en específico al que Samantha refería, y que seguiría tratando de ser una mejor persona. Para ese momento la marca Hello Fresh que la patrocinaba, ya había finalizado su contrato.

Desde el lunes, y de forma paralela a todo lo que ha pasado en Estados Unidos, el fandom de Gleeks ha estado estallando, entre tuit que va y tuit que viene, y más allá de tomar partidos o hablar de verdad o mentira, voy a aprovechar todo esto para comentar dos temas:

1. En relación directa con el poder y la violencia

2. Las relaciones con nuestros ídolos.

No me consta que Lea Michele sea racista, pero tampoco me sorprende y creo sinceramente en todos y cada uno de los reclamos de sus compañeros. La verdad uno no tiene que ser racista para tratar mal a la gente, y hasta "los blancos" como Heather hablaron de lo terrible que era.

Uno tampoco tiene que ser mala persona para tratar mal a la gente. Son pocos los psicópatas que se despiertan a diario pensando en cómo hacer la vida de los demás un infierno. Tampoco me consta que Lea no sea una psicópata, pero pues no lo creo.

La mayoría de las veces lo único que necesitas para tratar mal a la gente es estar en una posición de poder, como la que tenía Lea. Muchas veces no es porque sean blancos o negros, u homosexuales, o latinos. La discriminación viene de estar en un rango superior a los demás.

¿Y quién dice que eres superior? muy sencillo, el mismo sistema.

Nos han criado para estar en una competencia continua porque los recursos son supremamente limitados, y el personaje de Rachel Berry es una muestra perfecta de esto. No todos pueden tener los solos en el coro (bien sabemos que el profesor Schuester intentó que la cosa fuera equitativa), no todo el mundo puede ser el protagonista, o eso nos dicen.

A lo largo de mi vida he notado que a quienes no se les ha acosado, es porque han sido los acosadores. Yo me he encontrado en ambos lados. A veces he sido la oveja, y en otras me he convertido en el lobo. Dependiendo de la situación.

No creo (y es meramente mi opinión) que Lea haya acosada a Samantha por ser afroamericana, lo hizo sencillamente porque ella era más poderosa. Los comentarios del resto del reparto parecen darme la razón en esto. Y los que no fueron acosados... creo que todos sabemos más o menos cómo hacer para ganarnos los favores del más poderoso (Mean Girls, ¿alguien?)

Ahora, ¿esto justifica a las divas? pues no, en teoría nada justifica que alguien sea una persona terrible, y sin embargo, todos lo somos de vez en cuando. 

¿Estuvo bien que Lea perdiera uno de sus trabajos? Se llama consecuencias, y el asunto con las cosas que uno hace, es que nunca sabes cómo se te va a devolver.

¿Estuvo bien que nos enteraramos? pues a mí me da igual, pero a muchos les cayó como un baldado de agua fría, lo que me lleva al siguiente punto: las personas que idolatramos.

Parece estar muy de moda salir a cancelar a los famosos en redes sociales cuando nos enteramos que han hecho algo "malo". Y claro, todo el mundo tiene derecho a dejar de seguir a quien quiera, pero en serio que a veces uno leyendo comentarios queda medio traumatizado. Van desde amenazar de muerte al famoso de turno en desgracia hasta amenazar con suicidio por la decepción que están sufriendo.

Y no gente, la cosa no va así. El asunto con crear ídolos está en olvidar que son seres humanos (no sé de dónde sacaron que Lea era una persona perfecta, porque no más sabiendo que Rachel había sido creada a su imagen y semejanza, pues ciertas cosas eran de esperarse), y en atar nuestra identidad a ellos.

¿Qué dice de mí si me gusta una persona que trata mal a los demás?

Realmente no lo sé. Y creo que es diferente en cada caso.

Si bien es muy difícil separar completamente a la persona de su obra,  sí debemos ser un poco más analíticos con las personas que seguimos. Además de ser un poco más analíticos con nosotros mismos.

En estos días me salió precisamente en mis recuerdos de Facebook que hace unos años leía "Brunette Ambition", el primer libro de Lea, el cual me gustó mucho. Tengo en físico su journal "You First", el cual me ayudó un montón en su época. He escuchado sus álbumes como solista, y las canciones de Glee siguen en mi celular, la mayoría de mis favoritas son de ella.

Y Rachel siempre fue quien más me gustó.

Sip, a pesar de lo horrible que era y de todos los errores que cometió, porque precisamente lo que más me gustaba era verla estrellarse y volver a levantarse. Embarrarla y aprender.

Lea ya no es la niña en sus 20s que era cuando estaba en Glee. Puede que si haya mejorado como persona y que se arrepienta de lo fastidiosa que fue.

O puede que no.

La verdad es que nunca lo sabré.

Y la verdad es que no me interesa porque es algo que está muy fuera de mi control. Prefiero seguir pensando en mí misma, en seguir manejando mi relación con el poder, que todos los que alguna vez han trabajado conmigo, saben que es bien complicada. En seguir dando lo mejor de mí. Y en seguir aprendiendo de cada vez que me estrello.

Lo único que podemos hacer es aprender de todo esto. A tener cuidado cuando estamos en posición de poder. Y a seguir luchando para que este sistema se desmonte. Para que todos seamos apreciados por ser quienes somos y no por el puesto que tenemos. Para que dejemos de creernos más o menos. Para que dejemos de compararnos.

Para que el poder deje de generar violencia. Para que usemos los privilegios que nos han dado las circunstancias en beneficio de los demás.

No "cancelaré" a Lea Michele ni me lanzaré a tuitearle mensajes horribles, a mí no se me ha caído ningún ídolo y no voy a ignorar lo mucho que me ha inspirado sólo porque haya sido una diva insufrible con casi todo el mundo. 

No estuvo bien lo que hizo, pero no soy nadie para juzgarla. Sólo espero que haya aprendido algo que siempre le digo a los padres de mis niños, cuando nos equivocamos no sólo debemos pedir disculpas, sino compensar de alguna manera el daño que hemos hecho.

Espero que su arrepentimiento sea legítimo y su apoyo en la lucha contra la discriminación también, y que haga algo con todo esto que le ha pasado.

Pero si no, igual eso no afecta mis propias creencias y mis propios actos. Hago más siendo consciente de mí misma, que estando pendiente de la vida de alguien más.

La violencia engendra violencia, y lo que pasó queda ahora en manos de Lea y de cada una de las personas que se sintieron mal por culpa de ella.

A los demás, sólo nos queda ser responsables de nosotros mismos.

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