23 ene 2022

Sobre familias colombianas y casas en el abismo

Durante la última semana de 2021 3 cosas confluyeron en mi vida, y no, no fueron los astros. Mientras estaba de vacaciones en la casa de mi familia (#1), estuve re-leyendo "Una casa en el abismo" de Jorge S. Restrepo (#2) y vi "Encanto" (#3). Por eso es que en esta ocasión quiero hablar de la familia, desde mis lentes violetas.

Hay ciertos temas en los que me he venido formando e informando últimamente, y que terminan por salir en mis conversaciones. A veces es Taylor Swift, pero en la mayoría de las ocasiones son el feminismo y el amor romántico, y de este última se ha derivado mi interés por otros modelos relacionales.

Considero que esto es importante aclararlo antes de lanzarme a comentar todas las cosas que se me pasaron por la cabeza en esa semana, porque los términos que utilizo se encuentran dentro de ese marco teórico, y pueden generar confusiones si no se cuenta con el contexto. Igual, intentaré ser clara en mis ideas.

De aquí en adelante encontrarán spoilers tanto del libro como de la película.

El primer detonante surgió muy temprano durante la re-lectura, y es que la razón por la que se titula "Una casa en el abismo", tiene que ver con la percepción que tiene el protagonista acerca de su familia:

"La nuestra siempre fue una casa en el abismo, cuyos cimientos eran los secretos que no nos atrevíamos a contarnos de frente"

Es en el desarrollo de la trama que vamos conociendo cuáles son todos esos secretos, con los cuales nos encontrábamos familiarizadas muchas de las personas que estábamos en la lectura conjunta; secretos como infidelidades soportadas por un lado y "justificadas" por el otro, embarazos no deseados que "arruinaban la vida" y orientaciones sexuales ocultas.

Casi que todas habíamos tenido algún familiar así. No en vano uno de los comentarios que he escuchado sobre la novela, es lo bien que refleja la realidad colombiana.

Mientras que muchos se quejaron por la poca representatividad colombiana en "Encanto". Aunque otros dijeron todo lo contrario.

Yo amé la película. Era todo lo que esperaba de una historia de Disney: música, colores y final feliz; además de eso, me gustó mucho la forma en que abordaron los temas familiares.

No sé si a los que no son colombianos les pasó, si es algo latino o algo mundial, pero yo sentí que los Madrigal tenían su propia "casa en el abismo", construida sobre los secretos de Bruno, y sobre esos sentimientos de no ser suficientes, de no poder seguir nuestros sueños, y de cargar con muchas más cosas de las que podemos resistir.

Pero lo que al final terminó dando forma a esta reflexión sobre las familias fue la frase final del libro, donde, después de resaltar durante toda la historia el tema de los secretos, el protagonista conoce a la persona con la que comienza a construir su propia casa en el abismo.

Esto me molestó mucho en realidad, y dio paso a una opinión impopular: no quiero construir una casa en el abismo con nadie.

Tiene que ver con mi lucha contra el sistema hetero/alonormativo y patriarcal en el que vivimos.

Y no es que no quiera tener una pareja, ni que odie las familias, es que no quiero volver a verme dentro de una relación en la que se soporten las infidelidades del hombre porque lo importante es "ser la oficial", donde padres e hijos construyan una relación a partir de silencios y de "dejar café", donde deba cumplir con los deberes de esposa y madre y donde solo pueda alcanzarse la felicidad con el otro que me completa.

Porque no creo que este modelo beneficie a casi ninguna mujer. 

Y tengo este sueño utópico de alcanzar la paridad.

De tener un vínculo, no perfecto, pero en el que podamos hablar con confianza y compromiso, sin que nos veamos obligados a cambiar para complacer al otro, y sin que se nos condicione a ser de determinada forma para mantener la pareja. Sin que tengamos que subir escalón por escalón en la relación, porque es lo esperado.

Sí, puede que sea muy utópico, pero en fin. 

Se hace lo que se puede.

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