Esterotipo: Idea, expresión o modelo estereotipados de cualidades o de conducta.
Estereotipado: Que se repite sin variación o se emplea de manera formularia.
Estereotipadas: la primera novela de Ángela Falla, publicada por Calixta Editores que busca que #CambiemosLaConversación.
Declaración de conflicto de intereses: Sí, Ángela es mi amiga personal. Sí, tengo una relación personal (no comercial) con Calixta Editores. Y sí, soy consciente de los sesgos que puede generar esto en mis opiniones. ¿Adivinen qué? TODOS tenemos sesgos en nuestras opiniones, y lo mejor que podemos hacer es estar conscientes de ellos.
Era yo una joven de 24 años casi que recién llegada a Bogotá y sumergida de pleno en el mundillo otaku de la época cuando escribí en una columna de opinión para una comunidad de DeviantArt: "Estereotipos, estereotipos... ¿será que alguna vez podremos librarnos de ellos? o ¿será que en realidad son necesarios?". En ese entonces hablaba sobre la representación de las mujeres en el anime, y en específico, las fujoshi, las niñas otaku a las que les gusta el yaoi, y veían a Inuyasha por televisión (y si saben el resto de la letra de la canción, son de los míos; si no, búsquenla, es divertida).
Recuerdo que en esa época me fastidiaba un montón que la gente asumiera que por ser mujer y ser otaku, tenía unos gustos establecidos. Básicamente esa era la queja que exponía a lo largo de toda la columna. También recuerdo muy bien uno de los comentarios que recibí, el cual venía a decir algo así como: ¿cómo te atreves a hablar de estereotipos, si tú eres un estereotipo andante?
Nunca supe si esa persona que comentaba era un conocido detrás de una pantalla, o alguien que simplemente se había hecho una idea de mí por lo que publicaba en ese entonces.
Y es que cualquiera que me conozca sabe que soy una mujer rosada. Consumo historias de amor, escribo sobre el amor y canto sobre el mismo. Soy sentimental y muy llorona. Soy tierna hasta para pedir besos.
Pero a veces, se me alborota la sangre santandereana y nortesantandereana cuando me sacan la piedra.
Como dijo alguien por ahí, soy una extraterrestre, y mi pelea de toda la vida ha sido para que no me encasillen en uno solo de los lados que ven de mí. Para que me permitan ser quien soy: la nerda, la otaku, la dulce, la peleona, la tímida y la sensual.
Por eso creo en la importancia de los libros como "Estereotipadas".
Para quienes no lo han leído, la historia comienza en casa de Ana, quien prepara una cena para su grupo de amigas de la universidad: Olga, Rosita y Milena, en la que debe darles una noticia BOMBA. A partir de esta declaración, la autora nos lleva a recorrer la vida de estas 4 mujeres, su historia juntas y por separadas. Es una obra con línea de tiempo circular, que finaliza tan solo unas horas después de comenzar.
La narración lo que hace es contarnos cómo estas 4 mujeres se convirtieron en quienes son en la actualidad, aprovechando este recorrido para hablarnos de la forma en que la sociedad las encasilló en diferentes estereotipos, pero sobre todo, de la manera en que ellas mismas lo hicieron.
Si tuviera que comparar "Estereotipadas" con algún referente popular, mi respuesta sería "Sex and the city", y no únicamente porque sea la historia de 4 amigas. Creo que las mujeres de mi generación (como Ángela y también como sus personajes) tenemos cosas en común, por el trato que hemos recibido por el sistema que nos crió, y del que algunas empezamos a librarnos muy tarde (y otras aún no lo hacen).
Y es que, aunque "Sex and the city" no envejeció muy bien, en su momento nos aportó un referente que no sabíamos que estábamos necesitando. Y creo que eso mismo puede llegar a ser este libro para algunas.
Desde la misma portada podemos ver que la historia habla de la Morronga, la Zorra, la Esposa y la Rezandera, algunos de los estereotipos más utilizados por la sociedad. Algunas de las etiquetas que más utilizamos nosotras mismas, antes de darnos cuenta que eso ESTABA MAL.
He estado ahí, y he hecho eso. También lo he sentido.
He juzgado a los mujeres por lo que veo de ellas. Y he evitado ser de un tipo específico de mujer. Incluso, siendo feminista, veo como repetimos sin querer el mismo modelo: la feminazi, o la radical, o la que no es suficientemente feminista. O la que ni siquiera ES feminista. DESHONOR. He estado en ambos lados. He juzgado y he sido juzgada.
Por eso creo que lo más valioso de "Estereotipadas" es ayudarnos a ser conscientes de la presencia de estas conductas dentro de nosotres, y sobre todo, de las creencias. Va de la mano de su frase insignia: "Cambiemos la conversación". No se trata de acabar con los estereotipos. Se trata de empezar siquiera por notarlos.
Porque es un primer paso necesario.
Sé que lo que buscamos en el fondo con el activismo es un cambio conductual, pero también sé que para generar un cambio en la conducta, necesitamos cambiar los pensamientos.
Y sé que el lenguaje es la expresión de nuestros pensamientos.
Sería genial que pudiéramos encontrar historias donde los personajes se dieran cuenta de las barreras del sistema que los aprisionan y los rompieran y fueran, irónicamente, "felices para siempre".
Pero aún no estamos ahí. Ana, Olga, Rosita y Milena tampoco.
(Por lo que aprovecho este espacio para pedir encarecidamente una continuación de este libro).

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