Y si me quito todas las etiquetas,
¿quién queda?
Debajo de todo eso, ¿quién soy yo?
Y en mi relación con el otro, ¿quién soy yo?
Para nadie es un secreto que
llevo un año trabajando en mí misma, y sigue siendo difícil. Es un año de
conciencia versus treinta de condicionamientos, y cuando parece que he entendido
y logrado algo, en realidad no he avanzado ni la mitad.
Pero en realidad esta publicación
no es sobre mí, ni sobre mi historia, es sobre lo que me han enseñado, de lo
cual no lo he aprendido todo. Esta publicación es sobre la conferencia “Mi locura ama tu locura” de Mia Astral,
y la escribo porque creo en la validez de revisar temas para poder aprender
mejor, y porque muchas veces olvido cosas muy básicas.
Desde el inicio, Mia supo
llegarme al corazón, su presentación abrió con el audio de la canción “Me
enamoré” de Shakira, la cual relata su historia con Piqué. Recuerdo que cuando
salió ese sencillo, me pareció muy tierno. Y luego comenzaron los rumores de
los problemas en esa relación. Entonces comencé a pensar que esa canción era
una llamada de auxilio, como cuando uno publica en redes muchas fotos en pareja
para hacerse creer a uno mismo que todo está bien.
Pero no.
Ahora, independientemente de la
realidad tras estas letras, la canción me sigue pareciendo bonita, y fue una
excelente apertura, nos puso en el mood
del amor, precisamente porque, la gran mayoría de las canciones de amor hablan
de relaciones de pareja, pero rara vez del mejor amor, del amor a uno mismo.
Y en eso Mia fue muy clara desde
el comienzo: sí, vamos a hablar de relaciones, pero todo desde el yo, porque
toda relación es una oportunidad para amarnos más, para conocernos mejor, y
para despertar el amor que tenemos dentro. Estamos vivos por un propósito, y
las relaciones que entablamos nos ayudan a descubrirlo.
Sin embargo, tenemos que hacer un
gran esfuerzo porque hay muchas ideas preconcebidas y la cultura nos influye,
pero ese gran esfuerzo, ese pago que nos ayuda a crecer lo vale, porque es
necesario despertar de lo que ella llama, “la pequeña locura”, si queremos
mejorar en nuestras relaciones, primero hay que entender cuál es “la novela que
nos hemos armado en la cabeza”.
Pero, ¿cómo hacerlo? ¿Cómo romper
los viejos patrones?
- La identificación: hace referencia a esas etiquetas que nos ponemos al compararnos con el otro, que nos dejamos de viejas versiones de nosotras mismas. Para romper los patrones viejos es necesario hacer limpieza, recoger los retazos que nos han dejado experiencias pasadas y descubrir nuestro propio estilo. El estilo es algo que prevalece a pesar de los cambios, y nuestro estilo de amar es único y no debe estar ligado a las identificaciones.
- Sentir es saber: Nadie es más experto en nuestras vidas que nosotros mismos, pero es algo que olvidamos con frecuencia, sobre todo si en nuestro ambiente no nos enseñaron a validar nuestras emociones ni las validaron tampoco.
Para poder
conocer nuestro patrón, es necesario sentirlo, observarlo sin juicio y
reconocer qué es lo que le da gasolina (en otras palabras, cuál es la ganancia
secundaria de mantenerlo); un patrón se muestra en todos lados, se repite en
varias áreas de nuestra vida, y solamente continúa si uno se lo aguanta.
Cuando nos
conocemos y somos conscientes, podemos tomar nuestra varita mágica, agarrar lo
que tenemos y transformarlo en lo que queremos, reconociendo siempre que hay
que cambiar un hábito por otro. Las cosas no se eliminan, porque si dejamos un
espacio vacío en nuestra alma, el patrón regresará y encontrará espacio para
retomar. Las cosas se sustituyen por otras mejores. Y todo lo que no cambia es
porque no nos duele lo suficiente, o porque la ganancia sigue siendo mayor al
dolor.
Me gustó mucho la forma en que
Mia habló de los patrones como entes vivientes, porque se parece un poco a algo
que recomiendan en terapia sobre la necesidad de darle un nombre y una figura a
los miedos. Se supone que es más fácil enfrentarlos así. También que utilizara
metáforas de los cuentos, de cómo no es la magia de la varita la que cambia a
Cenicienta en princesa, sino que es su propio poder interno el que hace que la
varita funcione.
Otro de los beneficios de ver al
patrón como una entidad, es que ayuda en la labor de hacerse amigo de él.
Porque lo más normal es que uno quiera deshacerse de ese patrón, de esa parte “mala”
que tenemos, y últimamente había pensado que si esa parte sigue ahí, es porque
también es parte de mí, y si una de mis partes quisiera destruirme, yo también
pelearía con dientes y uñas para no irme. Así que, por amor a uno mismo, es
necesario hacernos amigos de esa incomodidad, más cuando en momentos de
vulnerabilidad lo más sencillo es volver al patrón, porque es muy cansado el
proceso de cambiarlo.
Para estos momentos de cansancio
y vulnerabilidad lo que Mia recomienda es muy sencillo: CALMA. Observa la
situación, descríbela y participa. Y como en una mente ansiosa no entran
respuestas, es mejor agendar la situación para hablar y resolverla después, por
lo menos 72 horas luego.
Mía finalizó la primera parte de
su charla invitándonos a profundizar en nuestro “infinito particular” (término
tomado de la canción de Marisa Monte). El infinito
particular es todo aquello que nos hace especiales y la invitación es a saber
quienes somos y no tener miedo de ponerlo sobre la mesa en nuestras relaciones,
porque cuando no lo hacemos vamos a terminar sintiendo que nada de lo que
hacemos es suficiente. Nuestro yo no es para mostrarlo a todo el mundo, no es
para dejar entrar a todo el mundo ni dejarlo contaminar por todos, no es, como
dice Mía, para hacer “Uberpooling emocional” ni caer en “máscaras de venta”
donde nos mostramos según quien queremos que nos compre.
Nuestro infinito particular es lo
más maravilloso que tenemos, y nos debemos por lo menos conocerlo.
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