6 abr 2018

Mi locura ama tu locura: Parte II


En capítulos anteriores…

Nuestro infinito particular es lo más maravilloso que tenemos, y nos debemos por lo menos conocerlo.

Es nuestro trabajo conocernos por amor, y es por eso que en la segunda parte de su conferencia, Mia quiso presentarnos los cuatro tipos de identificación más comunes, para ayudarnos en nuestra labor de deshacernos de estos patrones. Siendo fiel a su caja herramientas, doto a cada uno de ellos de un nombre y una personalidad, y fue más allá, mostrándonos además pequeños videos de estos personajes interactuando en la vida cotidiana.

 A continuación se las presento:

#SoyCarla: “La que lo entrega todo”




Carla no se coloca límites a la hora de entregar, es demasiado abierta y funciona bajo el siguiente precepto: “si entrego todo, me van a necesitar, y si me necesitan me van a mantener en su vida”.




#SoyVicky: “La que no entrega nada”




La vida le ha enseñado a Vicky que “es mejor mantenerme lejos para no verme afectada”. Ella se la goza así. O eso cree.





#SoyAlessia: “La aniñada”



Alessia anda en busca de su príncipe azul, de alguien que la sostenga y la ayude en eso de ser una persona adulta (aunque si encuentra duendecillos que le ayuden con esto, tampoco les pone pero). Su discurso es “se me hace difícil, no sé qué hacer yo sola”. Una dulce damisela en apuros.




#SoyLinda: “La balanceada”



Linda lo tiene todo. Y todo en perfecto equilibrio. Pero dentro de ella hay una bomba a punto de estallar, mientras piensa: “si no hablo de esto nadie se va a enterar que me siento así”, y sigue por la vida emocionalmente drenada, sin que los demás sospechen siquiera que su vida no es tan perfecta como parece.




Y si son como yo, han ido por la vida siendo Carla, y Vicky, y Alessia y Linda. Porque el punto es que no nos hemos dado cuenta de las nuevas identificaciones que tomamos cuando cambiamos las antiguas.

Es el problema de las etiquetas. Pareciera que uno no puede andar por la vida sin una. Es por eso que no deberíamos tomárnoslas tan en serio. Que nuestras conductas (algo que hacemos) no se conviertan en nuestra identidad (algo que somos).

Así que, ¿qué podemos hacer para hacernos amigas de estas chicas (nuestra incomodidad)?
  • Ayudar a Carla a poner límites.
  • Darle a Vicky la oportunidad de sentir y sanar.
  • Aterrizar a Alessia en el mundo real (y darle algunas herramientas de afrontamiento diferentes a ponerse a llorar).
  • Enseñarle a Linda a decir que no.

Al final, lo que buscamos en una relación es crear puntos de encuentro, y si llegamos a ellas con una máscara, no podemos más que aceptar las consecuencias de lo que pueda pasar. Es nuestra responsabilidad sanar la “pequeña locura” para generar un punto de encuentro con nosotras mismas, y que cuando llegue el otro, sepamos reconocer a quien está en nuestro mismo plano, de forma que podamos decir

MI LOCURA AMA TU LOCURA

Y sea cierto.

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