Desde
que recuerdo siempre he querido ser una super heroína: mi recuerdo más temprano
se remonta al deseo de ser una planetaria y salvar a la Tierra; luego con la
llegada del anime a mi vida pasé por etapas marcadas donde el cosmo, el ki, y
las transformaciones eran todo lo que importaba. Creo que en el fondo muchos,
si no todos, tenemos el sueño de ayudar, de salvar, de hacer algo que valga la
pena y marque la diferencia en el mundo.
La
misión de mi vida me ha encaminado siempre al trabajo con los niños, y viendo
noticias recientes donde los chicos llegan a robar, extorsionar, violar e
incluso matar a otros, no dejo de reafirmar la importancia de esta labor, que
para mí no es fácil, dadas mis propias falencias, los problemas del día a día,
el tiempo y el espacio, que afectan el cumplimiento de mis tareas, y dejando un
enorme remordimiento por pensar que no estoy haciendo todo lo que podría hacer
por el mundo, dándome cuenta de las batallas en las que el egoísmo ha vencido
cualquier sentido de altruismo que pudiera tener.
Sin
embargo, es reconfortante notar que no estoy sola en esta situación. El mundo
editorial está lleno de autores y libros relacionados; aunque sea referido en
muchas ocasiones como charlatanería (casi siempre por el público más culto y
educado), el género de la auto-ayuda es uno de mis preferidos, en especial
cuando el autor refiere o recopila enseñanzas del día a día, en lugar de
pretender dar soluciones mágicas o místicas a los problemas.
Dentro
de este campo, Deepak Chopra es uno de mis autores favoritos, al combinar
diferentes enfoques en sus obras, desde lo físico, a lo emocional y espiritual.
El último de los libros que leí da nombre a esta entrada, y fue escrito en
compañía de su hijo, aplicando el modelo característico Chopra (las 7 leyes) al
mundo de los superhéroes.
El equilibrio siempre ha
sido una utopía para mí, algo a lo que aspirar pero imposible de lograr, y veo
ahora que es por una errónea definición del mismo. Siempre he pensado en una
vida equilibrada como en una existencia tranquila, libre de problemas, donde
todo se conecta fácilmente.
No podría estar más lejos de
la verdad.
De acuerdo a Chopra, lograr
el equilibrio se basa en aceptar que todo tiende al caos, al cambio, a la
incertidumbre, y en sentirnos cada vez más cómodos cuando esta situación, que
es inevitable, se presenta. El equilibrio está dado por el reconocimiento de la
sombra que tenemos todos, y su canalización hacia algo positivo. También por
una interacción entre el sentir, el ser, el pensar y el hacer.
Cuando la llorona
adolescente Serena Tsukino se convierte en Sailor Moon, sigue siendo llorona,
es cierto! Pero también adquiere una nueva percepción, y una responsabilidad de
luchar por el bienestar del mundo.
Sin embargo, no todos
contamos con una gata parlante como guía que nos permita descubrir nuestros
poderes, pero al final, sí contamos con el deber de salvar el mundo. En palabras de Chopra: “Cuando la gente está
conectada con su yo superheroico, con su verdadera esencia, no sólo tiene la
capacidad de cambiar al mundo: es su obligación hacerlo”.
Cuando cambiamos nuestra
percepción del mundo, así como Serena convierte su uniforme del colegio en un
traje de marinero, podemos apreciar diferentes realidades, aparte de la que
permanece encerrada en nuestra mente. Así, nos podemos sentir más cómodos en un
mundo que cambia constantemente, y
podemos cambiar de piel nosotros mismos.
3.
La ley del poder
El verdadero poder proviene
de la conexión con el presente, del saber quiénes somos y qué queremos hacer con
nuestra vida. Pero todo gran poder viene con una gran responsabilidad, como ya
sabemos. Entrenando nuestra capacidad para permanecer en el presente, no
dejando que nada nos distraiga del aquí y el ahora, podemos disfrutar del mundo tal y como es,
sin que este se vea nublado por prejuicios.
4.
La ley del amor
El amor es la base de toda
la espiritualidad: “No hagas daño”, “Amaos los unos a los otros”, “ten compasión”, pero muchos de nosotros lo
seguimos enfocando sólo desde la perspectiva de la relación romántica. Cuando nos
damos cuenta que todos estamos unidos, y que nos afectamos recíprocamente,
empezamos a notar el deseo de que el otro esté bien, y empezamos a actuar en
consecuencia.
El amor es difícil, porque
implica olvidar el ego, dejar atrás el yo como enseña el budismo, y darse al
mundo. Sin embargo, a menudo olvidamos que al darnos, de corazón y sin deseos
subyacentes, también recibimos.
Otro componente que
comparten muchas doctrinas es que los seres humanos fuimos creados a imagen y
semejanza de los dioses. Es por eso que también somos creadores.
A través de la ley de la
creatividad podemos alcanzar el mundo que deseamos, cambiando problemas en
retos, y generando soluciones en lugar de inseguridad y desesperanza.
6.
La ley de la intención
La
intención es el deseo de conseguir. De la combinación entre intención y
atención se generan los resultados en nuestra vida. A través de esta unión
podemos identificar qué es lo que queremos, dedicar nuestro tiempo a ello, y
esperar los resultados.
7.
La ley de la trascendencia
Somos.
Así de sencillo.
El mayor poder de un
superhéroe proviene del encontrarse consigo mismo, e identificar su verdadera
esencia.
Sin embargo la mayoría de
nosotros vivimos siendo Clark Kent sin darnos cuenta que podemos ser Superman.
Hace
3 meses terminé de leer este libro, y en lugar de sentarme a reflexionarlo mi
atención fue directo al siguiente, y ahora que por fin empiezo a escribir veo
que hay muchas cosas que no comprendo, componentes complejos, que me hacen
notar cuan involucionada soy aún, y cuanto me queda por trabajar.







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