26 ene 2014

Cosas que todos deberíamos saber/recordar sobre nuestro cerebro


Es hora de hacer los comentarios correspondientes a las lecturas de los meses de octubre y noviembre; sí, lo sé, dejé acumular muchos libros y ni siquiera he terminado el libro de diciembre, pero el propósito de este mes era terminar de escribir para poder regresar a mis amadas lecturas.

En primer lugar, las presentaciones generales:

·      Octubre: “Los desafíos de la memoria”. Joshua Foer. Seix Barral. 2011.
Regalo de mi padrino en la navidad del 2012, casi pasó un año antes de que pudiera leerlo. Narra la historia de Joshua Foer, periodista freelance, y su camino para convertirse en el campeón de memoria de Estados Unidos en el año 2006. Este libro nos da acceso a un año de la vida de Foer donde conoció (y ahora nos da a conocer a nosotros) bases clásicas de la mnemotecnia que si bien no nos harán ganar concursos, sí pueden ayudar a disminuir el promedio de 40 días que perdemos al año por culpa de lo que olvidamos (según lo refiere el mismo libro).





·      Noviembre: “Sácale partido a tu cerebro”. Néstor Braidot.  Gestión 2000. 2011.
Lo adquirí en la FILBO 2013 y milagrosamente lo leí en el mismo año. De acuerdo a su cuenta de Twitter (@NestorBraidot) el autor es pionero en la aplicación de las neurociencias al liderazgo, y habiendo leído ya otra de sus obras (Neuromarketing, 2009), quise adquirir esta obra (la cual fue una verdadera ganga), en la que tras presentar de manera muy concisa conceptos básicos de neurociencia, propone un programa de entrenamiento para mejorar nuestras habilidades cognitivas.


Como podrán notar, el foco de estos dos meses fue el cerebro, lo cual no deja de ser peculiar, ya que trato de no leer temas similares por períodos seguidos; sin embargo, al terminar el mes de octubre me moría de ganas por leer a Braidot, y el libro no dejaba de hacerme ojitos desde mi estantería de libros por leer.

Al empezar “Los desafíos de la memoria” me estrellé un poco, ya que esperaba un libro más científico, y me fue difícil sumergirme en la narrativa de Foer (no me importaba mucho lo que este hombre había decidido hacer con un año de su vida), pero conforme avanzaba, la experiencia fue absorbente. Es cierto, a través de la empatía o las neuronas en espejo, nuestro cerebro puede sentir en carne propia las experiencias de otros, y así fue como la narración de Foer se convirtió en mi propio camino de mejoramiento.

Para ser honesta, nunca he tenido problemas de memoria. En el colegio y la universidad me era muy fácil retener la información para los exámenes, y en mi vida laboral mis compañeros y hasta mi jefe me preguntan cosas con frecuencia. De hecho, sólo tengo problemas recordando los rostros de las personas y asociándolos a un nombre, pero fue realmente enriquecedor conocer un poco más sobre la historia de la mnemotecnia, los diferentes componentes de la memoria, y los sistemas que podemos utilizar para mejorarlos.

Lo mejor fue la reflexión y las pequeñas chispas que se encendieron en mi mente en respuesta a temas abordados en el libro, como:
·      Memorizar es un ejercicio imaginativo… ¿y qué sucede cuando no hay imaginación?
·      Repetir para memorizar no es malo, lo que ha sido malo es la costumbre de forzar a aprender mediante aburridas repeticiones… ¿y si al renegar y evitar la repetición en las aulas de clase, les hemos hecho un daño a los cerebros de los niños, impidiéndoles desarrollar habilidades que los ahora adultos sí adquirimos a punta de enfrentarnos una y otra vez con este ejercicio?
·      El lenguaje parece estar muy ligado a la memoria:
-       Ligamos el sonido de un nombre con algo que podemos imaginar
-       El bucle fonológico (la vocecita en nuestra cabeza) permite que las cosas se mantengan en nuestra memoria de trabajo
-       El cerebro recuerda con mayor facilidad estructuras rítmicas y repetidas, como las canciones
Entonces, ¿si hay un problema de lenguaje, nuestra memoria va a estar afectada?
·      Cuanto más llenamos la vida de recuerdos, más lento parece que pasa el tiempo. La monotonía hace que el tiempo desaparezca… ¿y si los problemas de ubicación temporal de mis niños son por puro aburrimiento?
·      Antes la gente se esforzaba por amueblar su mente, pero ahora tenemos computadores que recuerdan por nosotros. Entonces, ¿qué sentido tiene ejercitar el cerebro?

En estos momentos tengo dando vueltas por mi mente muchos componentes relacionados con mi trabajo como terapeuta: lectura, escritura, lenguaje, canciones, imaginación, niños felices, neurociencia. Que espero poder cohesionar en un proyecto único con el que pueda acercarme más a cumplir mi misión con los chiquitos.

El mes de noviembre empezó con mucho entusiasmo, y creo que me devoré el libro correspondiente, en especial porque está dividido en dos partes: teórica y práctica, lo que hace su lectura fácil. Como lo pongo en algunos de mis perfiles soy una neuro-lover, amo cualquier cosa que tenga que ver con el cerebro porque creo firmemente que allí se encuentran todas las respuestas, y este libro compila aquellas pequeñas cosas que todos deberíamos saber, ya que pueden mejorar nuestra vida cotidiana.

El autor comienza el libro recordándonos algo muy importante: “Debido al maravilloso fenómeno de la plasticidad cerebral, todos podemos alcanzar altos grados de desarrollo siempre que exista la decisión de hacerlo”.

También es importante tener en cuenta que a pesar que nos enorgullecemos de ser la especie pensante del planeta, es necesario recordar que además de la neocorteza también hacen parte de nuestro cerebro componentes básicos que controlan nuestras reacciones menos humanas, y más primitivas, y que es necesario entrar en sintonía con ellos.

Todas las experiencias repetidas modelan nuestro cerebro; es por eso que según la cultura y el patrón de crianza se evidencian diferencias entre los cerebros de hombres y mujeres. Si queremos desarrollar mayores habilidades debemos disponer del ambiente ideal para ello, uno motivante, que invite al aprendizaje y al desarrollo de nuevas experiencias, ya que el estancamiento en la zona de comodidad atrofia el desarrollo de la atención y la creatividad.

Este libro contiene elementos básicos para conocer el funcionamiento del cerebro, cosas que no está de más recordar, como el desarrollo de las sinapsis, y los diferentes tipos de neurotransmisores, sin embargo, el componente que más me gustó fue el relacionado con el autoliderazgo emocional.

Como dije anteriormente, creo que todas las respuestas están en el cerebro, sin embargo, he tenido muchas dificultades al participar en procesos de mejoramiento como la psicoterapia ya que muchas veces este “ser mejor persona” parecía venir de sitios mágicos (y si bien creo en la espiritualidad dudo seriamente que algo aparezca por el sólo hecho de sentarse a implorarlo). Últimamente las lecturas que hago sobre tema neurocientíficos y las lecturas espirituales se están encontrando en un término medio. Y parafraseando a Thor, tal parece que lo que ahora llamamos ciencia y los antiguos magia, es en realidad lo mismo.

La percepción de un desarrollo emocional como el entrenamiento de unas funcionas ejecutivas y el establecimiento de unos patrones de pensamiento y comportamiento coherentes basados en la interacción de unas partes químicas y biológicas, me dan mayor esperanza de alcanzar mejores interacciones con mis congéneres.


Todo es cuestión de ponerlo en práctica.

1 comentario:

Petite Marci dijo...

me perdí esto!!! me encanta :D