Así que, ha llegado nuevamente ESE momento del año en que todo el
mundo (o al menos el que sigue el calendario gregoriano) se pone de acuerdo
para terminar una etapa más. Ha llegado el fin del año y tras una semana de
amor y paz (la Navidad parece tener ese efecto en las personas), es tiempo de
hacer resumen, atar cabos sueltos y cerrar puertas.
Dado que a lo largo de este año he
comenzado a adoptar nuevas tradiciones, una parte de mí dice que el año nuevo
ya pasó, pero la otra dice que a lo largo de la vida nos encontramos
constantemente con puntos de quiebre y nuevos comienzos, y no hay razón para no
ser parte del espíritu colectivo (razón por la cual celebro MUCHAS cosas).
2013 fue un año contradictorio. Mientras
lo vivía se sentía tan pesado, tan interminable que me es casi imposible creer
que hoy, 31 de diciembre, estoy aquí pensando en él prácticamente con agrado.
Supongo que es porque al final lo bueno ha
sido más, y lo malo se ha convertido en aprendizaje (por favor, por favor que
así haya sido).
Me despido del 2013 agradeciendo el haber
podido disfrutar más tiempo y más momentos especiales con mi familia y mis
viejos amigos, y el haber conocido a muchas personas maravillosas; agradeciendo
tener un hogar y un trabajo.
Además, fue un año crucial para mis
ocupaciones: a nivel profesional lo ocupé en tomar una decisión frente al tumbo
que quiero darle a mi futuro profesional y decidir mi futuro en sólo un año implicó vencer un conflicto casi permanente en
mi vida entre mis expectativas y las de los demás, donde cuando al fin ganaron
las mías sólo se transformó en otra pelea entre mis diferentes carreras y
deseos.
Hoy puedo decir que estoy segura de mi
decisión y feliz de comenzar de nuevo en el 2014, estudiando algo que me
encanta, para lo que soy buena, y en lo que creo que tengo futuro.
Simultáneamente, fue un año de mucho
trabajo y mucho tiempo libre; me estresé al punto de la gastritis pero también
hice varios cosplays, vi muchas series, leí muchos libros, escribí en nuevos
fandoms y en otros abandonados, y fui a muchos lugares.
El 2013 me deja con varias pérdidas, cosas
que ya no hago, personas con las que ya no me trato, sueños que definitivamente
hay que dejar de lado... pero está bien y lo acepto, porque definitivamente no
hay tiempo para todo y no soy la Mujer Maravilla (¡aunque espero serlo!!!
Cosplay Alert xD). Como me enseñó una excelente compañera en el colegio, en el
árbol de nuestra vida hay raíces, tronco, ramas y hojas, y a muchas hojas
simplemente se las lleva el viento. Aún así, gracias por haber estado en mi
árbol!
En retrospectiva, no debería haberme
quejado tanto ni tomado las cosas tan de muerte (habría sido bueno para mi
salud, aunque supongo que todo era parte del proceso de duelo).
Supongo que es al final cuando ves como
todo empieza a conectarse y a formar una linda figura. Lo que más me gustó de
este año fue ese sentimiento de estar en movimiento y balance hacia mi propio
camino.
¿Qué esperar del año entrante?
Sin duda, muchos retos y mucho trabajo, no
quiero perder lo que he logrado este año y aún quiero más!
Debo continuar cuidando de mi salud, ya
que el tiempo no pasa en vano. Quiero aprender a focalizarme mejor y a ser más
resiliente.
Por eso, comienzo el nuevo año con la
energía y el ánimo óptimo para lograr mis metas en el trabajo y en el estudio,
y con mi tiempo libre y mi familia.
¡QUE ASÍ SEA!
1 comentario:
Yo sólo sé que lo mejor de este año fue saber que la amistad de las dos siempre estará ahí, y que pueden pasar los años y siempre recordaré todo con ternura. Lo que pienso con respecto a esto ya te lo dije hoy, pero te repito que "eventualmente todo saldrá bien".
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