31 ene 2009

El espíritu de una cultura

Por Saori-Luna

La visión es una de los sentidos más poderosos y sin duda nuestra puerta principal al mundo externo. En la actualidad nos vemos bombardeados por elementos visuales cada vez más complejos y fascinantes por su relación cultural intrínseca.

Uno de los ejemplos clásicos hacen referencia al manga y el animé, reflejo de la cultura japonesa, y que, con su exportación a Europa, Norte y Sur América han generado un movimiento cultural básicamente de élite, entendiendo esta como un grupo excluyente de personas identificadas en torno a una actividad particular y de difícil dominio, en este caso, el movimiento OTAKU.

Pero qué es animé/manga y qué significa ser un otaku?

Generalmente la palabra manga es traducida como “cómic” o “historieta” y animé como “series de animación”; sin embargo, algo que no se debe olvidar en ningún momento es su país de origen, lo que genera la mayor diferencia en relación a los dibujos animados americanos, estilo pájaro loco y los superhéroes como Superman.

Más allá de su creación en forma animada, el manga/animé frecuentemente conlleva un amplio fondo de referentes mitológicos, psicológicos, religiosos e históricos que genera en sus seguidores un espíritu curioso e investigador, sin contar además que desde el punto de vista gráfico, algunas obras son verdaderas joyas del arte.

Para definir lo que significa ser un otaku es necesario considerar dos contextos completamente diferentes; en Japón un otaku es una persona obsesionada con determinado tema, hasta el punto que su vida no gira sino en torno a su afición. Mientras que en Occidente el otaku es sencillamente el aficionado al manga/animé.

Lógicamente existen diferentes clases de otakus, pero en general existen determinadas características en su estilo de vida que permiten su identificación

Son muchos los prejuicios a los que la comunidad se encuentra expuesta, sin embargo dedicaré algunas líneas a aclarar los que considero más importantes: “El Animé tiene mensajes subliminales y diabólicos”, “El Animé es violento” y “EL ANIMÉ ES PARA NIÑOS!”.

Cualquiera que lea estas ideas y las apoye debería notar que son completamente contradictorias; en primer lugar, es necesario recordar que en Japón la mayoría de la población NO es católica, y la libertad de religiones es tanta, que los japoneses pueden recibir su bautizo según una tradición, asistir a templos budistas y casarse por lo católico, además la religión sintoísta es politeísta y sus dioses habitan en cualquier lugar, animal y son poseedores de cualquier forma y es por esto que la creación de figuras con cuernos y formas por el estilo NO tienen el mismo significado que para nosotros.

La sola idea que el animé sea violento rechaza por completo el concepto que todo lo que sea animado es para niños; afortunadamente, o desgraciadamente para las personas de mente cerrada (sin intención de ofender a nadie) existe animé de todo tipo, para niños pequeños estilo POKEMON o DIGIMON, jóvenes adolescentes como SAINT SEIYA (los famosos Caballeros del Zodiaco”, para chicas como SAILOR MOON, y otros estilos más adultos como el hentai, yaoi y yuri, por lo que sí, es cierto que pueden existir series violentas, pero creo que en el caso de los menores de edad, los padres deben supervisar que los contenidos estén de acuerdo a la edad de y madurez de sus hijos y no dejarlos solos frente al televisor sólo porque están viendo “muñequitos” porque si sintieron curiosidad por el significado de hentai, ya saben a qué hace referencia.

Finalmente, lo que quiero decir es que el movimiento otaku se extiende cada vez más a lo largo de Occidente, y que en nuestro país está cobrando mayor fuerza no sólo en las principales ciudades sino también en Cúcuta, donde existe un grupo relativamente pequeño, más por desorganización y falta de comunicación que por el número de otakus existente, y si bien no es obligación sentir gusto por el animé sí deberíamos comenzar por respetar los intereses de los demás y dejar de hablar sin tener el conocimiento de lo que estamos diciendo.

Y por si a alguien le quedó alguna duda, sí, soy otaku, y me siento orgullosa de serlo; si tú también lo eres, no temas ser parte del grupo. Únete!

No hay comentarios.: