"Reclaiming my past made me fall back in love with it"
Taylor Swift
La línea del tiempo siempre fue un problema para mí; durante gran parte de mi vida detesté mi presente, después, empecé a sentirme muy culpable por mi pasado y, finalmente, comencé a sentir miedo del futuro. Así estuve por mucho tiempo bailando con la depresión, para luego emparejarme con la ansiedad.
O quizás la ansiedad estuvo siempre ahí, solo que no podía verla.
El tiempo fue un problema mucho más grande este año, en el que decidí empezar mis estudios de Maestría, a la par que desarrollaba un trabajo de mucha responsabilidad. Ya desde el 2023 había comenzado a sentir que no me alcanzaba, pero en el 2024 no pude ni siquiera ver a muchos de mis vínculos más queridos (Lo siento mucho :( )
Pero a la par que los minutos estaban contados para cumplir con todas mis ocupaciones, estuve aprendiendo a permanecer cada vez más en el presente, gracias a un montón de sincronicidades.
Y quedándome en el presente estoy entendiendo mejor mi pasado: como todo lo que se veía tan terrible, era porque la ansiedad social me hacía verlo ahí; como muchas conductas que me generaban ansiedad en los demás se relacionan directamente con un problema sistémico y jerárquico y como mis comportamientos eran una respuesta, una estrategia de afrontamiento frente a estas situaciones.
Gracias a este nuevo presente, me estoy dando la oportunidad de revisitar mi pasado, de volver a esas circunstancias que daban con precisión en mis heridas, a esas personas que en su momento (y después) dolieron tanto, pero que solo hacían lo mejor que podían para sí mismas, y a esas yo que también hacían lo que podían con lo que tenían y sabían.
Y revisitando mi pasado con esta nueva actitud, me doy la oportunidad de reconocer que fue un pasado feliz, con baches, como el de cualquiera, con errores y con aprendizajes. Me doy la oportunidad de ver con más cariño a esa niña asustada, y me permito dirigir mi vida como la mujer confiada que soy.
Revisitando mi pasado y recordando cada una de mis eras me permito decirme, a los 39 años y 3 meses, ¡qué chimba de vida la que he tenido! y también, ¡cómo la he embarrado!, pero aquí estoy enamorándome de la vida de nuevo, sin vergüenzas, culpas o rencores por lo que he sido y soñando con lo que seré.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario