Mi primer recuerdo lecto-escrito viene de cuando tenía casi 5 años, y me estaban terminando de enseñar el alfabeto en el que entonces era mi colegio nuevo. Como de costumbre, terminé llorando porque no recordaba cómo se llamaba esa letra con la que empezaba la palabra "llave". Ese día además terminé castigada por fuera del salón, porque, abrumada por la presión de la religiosa que era mi profesora, terminé gritándole "ES QUE NO ME ACUERDO" entre lágrimas.
Supongo que fue gracias a mi mamá que no terminé odiando la lectura aunque podría haber pasado.
Disfruto tanto leer que disfruto practicamente todos los libros, incluso los "malos", a todos les encuentro algo bueno, ya sea el tema, o los personajes, o el estilo. Y la verdad es que solo recuerdo unos pocos libros que haya odiado, como "El lazarillo de Tormes" y "Cien años de soledad", que no lo odié del todo, pero se me hizo eterno de leer.
No fui de esas personas que odió leer clásicos a temprana edad, ni tampoco de esas que subestiman a las historias juveniles. Creo que he tenido una etapa para cada cosa y puedo oscilar de una categoría a la otra, solo por el mero placer de leer.
Los libros son como las personas, a primera vista son una cosa, lo que dicen de sí mismos otra, lo que otros dicen de ellos una más, y así. Conocer un libro, al igual que a las personas, también depende del tiempo y el espacio; lo ves por primera vez y te llevas una impresión, lo vuelves a ver luego y ha cambiado por completo.
Sin embargo, he aprendido a abandonar personas y situaciones que me hacen daño, pero nunca abandono un libro, aunque tengo a varios amigues empeñados en que aprenda a hacerlo.
Creo que es porque, a diferencia de las personas, lo más terrible que me ha hecho un libro es no gustarme.
Por eso además de no abandonarlos, regreso a ellos, a mis compañeros inseparables.
(Siempre me siento como Oliver Attom cuando hablo así, "el balón es mi mejor amigo")
Este año se cumplen 10 años de la publicación de "Fangirl" de Rainbow Rowell, por lo tanto, el año próximo se cumplirán 10 años de haber entrado a este mundo de "bookfluencers"; además de todo el cariño que le tengo a ese libro, con él fue la primera vez que participé en una lectura conjunta, que en ese entonces se hacían en Twitter, donde compartíamos frases y sentimientos sobre la lectura con una etiqueta, en lugar de estar reunides todes en un grupo.
Desde el principio "ser parte" de la comunidad fue algo complejo; como todo grupo de personas tiene unas reglas y comportamientos explícitos o implícitos que favorecen a quienes hacen parte de él. Unos "requisitos" por llamarlos de una manera. Nunca han faltado los dramas sobre si esta persona dijo algo sobre la otra y dejaron de seguirse, las peleas entre fanáticos y detractores de determinado autor o libro, los debates sobre leer en pdf o pirata, si eres mejor lector por leer clásicos o no o la ansiedad que generan las colaboraciones y novedades (ya sea porque no las tengas y las quieras, o porque las tienes y te desbordan cada mes).
He visto en muchas ocasiones como todos estos temas han generado "bloqueo lector" o "bloqueo de creación de contenidos" en personas que de forma genuina amaban leer y compartir sus lecturas con el mundo.
A veces eso es todo lo que una quiere en verdad, leer tranquila y encontrar a alguien para desahogarse porque el escritor decidió matar a su personaje favorito.
Sin embargo, algo que sí ha cambiado un montón es la industria, y es lo normal; por ejemplo, antes teníamos que esperar un montón para que llegaran las ediciones en español y era demasiado complicado traer ediciones de otro país sin que te costaran un ojo de la cara, se demoraran un año en llegar o se extraviaran en el camino.
(Me siento tan vieja escribiendo esto)
Yo también he "cambiado", aunque en esencia sigo siendo la misma llorona que le grita a la cara a la autoridad que pretende oprimir a partir del poder.
Soy un poco más consciente de los sistemas que habito, que en lo macro hace referencia al sistema capitalista donde el consumismo afecta igual al que compra libros que al que compra ropa, y donde las industrias gastan recursos que cada vez son más limitados en productos que muchas veces no valen la pena.
Es por eso que desde el año pasado vengo pensando en un movimiento de lectura lenta (Slow reading movement), y por ello no me refiero a que técnicamente leamos más despacio, sino a que nos tomemos con más calma la lectura, de la misma forma que el movimiento lento (slow movement) nos motiva a tomarnos con más calma la vida.
Y después de esta enoooorme contextualización, quiero contarles mis prácticas y principios para la Lectura Lenta. Los principios los encontré en Sassy Sister Stuff y quise adaptarlos de forma específica a la lectura:
1. Una aproximación lenta a la lectura diaria: Esto va de crear un espacio en la rutina en el que podamos deleitarnos con la lectura y disfrutarla a conciencia.
Para mí esto quiere decir leer con calma en mi lugar especial, en lugar de leer mientras voy incómoda en el bus.
2. Vivir con atención plena y presencia: Concéntrate en lo que está frente a tus ojos, vive el momento de lectura. Solo lee.
Para mí implica alejar mi celular, y limitar la música a instrumental, ambiental, o a artistas desconocidos como sonido de fondo (porque o leo o canto a Tay a todo pulmón).
3. Conexión con la comunidad: Tomar tiempo para conectar nos ayuda a sentirnos más en calma.
De mis actividades favoritas son los en vivos y las reuniones privadas con Las Gatas, pero también disfruto mucho ir a eventos de lanzamientos y similares.
4. Compromiso para vivir la vida con propósito: Para ser felices es necesario tener un propósito y abrazar nuestras pasiones.
¿Cuáles son mis propósitos lectores? Quiero saber más. Sé que es muy general y la administradora y terapeuta en mí dicen que no pasaría un análisis SMART, pero eso es lo que quiero, conocer más historias, más autores, más lugares, y mi pasión es leer y dejar que estas historias llenen mi vida y me permitan entenderla de una forma en que solo lo logro a través de ellas.
5. Compromiso con el minimalismo y un consumo menor: Aquí es donde los lectores solemos tener un rayón mental, porque todos amamos una biblioteca LLENA de libros. Pero aquí también es donde estoy muy de acuerdo con Marie Kondo: Si no te trae alegría, dale las gracias y déjalo ir.
Por mucho que no sea capaz de abandonar libros que estoy leyendo, estoy tratando primero de dejarlos ir después de leídos. Sé que no voy a volver a ellos. Sé que me dieron todo lo que pudieron darme.
Seguro harán feliz a alguien más.
Seguro se convertirán en el "libro joya" de otra persona.
Además, estoy terminando de leer mi TBR antes de comprar nuevos.
Y pienso hacer una mejor curaduría con mis siguientes compras, ya sea en cuanto al formato (digital o físico), como al contenido.
6. Valorar las relaciones y las conexiones sociales: Este principio responde a la pregunta ¿la forma en que gastas tu tiempo refleja tus conexiones más importantes?
Antes me la pasaba en cuanto club de lectura o lectura conjunta medio me llamaba la atención. Compraba libros nuevos de los que no había oído nada solo para participar. Y por mucho que ame leer en conjunto, la verdad es que no siempre tenía el tiempo para dedicar a esas lecturas, o dejaba de lado otros libros que sí quería leer por leer los que "tenía que leer para el club".
Así que ahora me propuse solo participar en aquellas que genuinamente me interesan, y en las que tengo el tiempo para leer sin preocuparme por cuántas páginas debo leer al día para llegar a la meta.
Como nota final, les cuento que en inglés y en español ya pueden encontrarse muchos recursos sobre la "lectura lenta" o "slow reading", refiriéndose a la reducción intencional de la velocidad lectora para aumentar la comprensión y el placer. Si bien es difícil para mí, porque siempre he sido una lectora rápida, estoy tratando de hacerlo también, para poder aprender más cada libro que leo y aprender de sus autores.
¿Qué les parece?

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