Escrito el 1 de diciembre de 2019 para Facebook. Publicado ahora que vuelvo a abrir el blog.
Esta es Melissa Benoist, tal como muchos la conocen, Supergirl. Protagonista de la serie, del mismo nombre, estrenada en el 2015.
Sin embargo, yo la conocí en el 2012, cuando ingresó en la cuarta temporada de Glee, con el personaje de Marley Rose, "la nueva Rachel". Cuando parte del elenco original se graduó, incluyendo a la protagonista, Lea Michele/ Rachel Berry, los productores "renovaron" el elenco, con nuevos actores que llegaron a ocupar casi los mismos personajes.
Aquí es donde conocemos a Marley, una chica con una voz prodigiosa (como Rachel), marginada en su entorno escolar (como Rachel), y quien termina metida en un triángulo amoroso (como Rachel). La diferencia es que Marley no tenía esa confianza que desbordaba por los poros del personaje de Lea, razón por la cual no asumió como tal el liderazgo de New Directions, el coro protagonista de la historia.
Las historias de estos nuevos chicos no calaron mucho en el público y dos temporadas después, el personaje había desaparecido de la pantalla, e incluso no regresó para el final de la serie, a diferencia de muchos otros del elenco.
Sin embargo, el daño ya estaba hecho, con ella en el 2012 había ingresado Blake Jenner, ganador de la segunda temporada del reality "The Glee Project", con el personaje de Ryder Lynn, otra de las puntas del triángulo amoroso de Marley, y quien venía a ocupar el lugar dejado por Finn Hudson, el personaje de Cory Monteith (QEPD).
Ryder era un chico amable, un deportista nato, quien lidiaba con un trastorno del aprendizaje, específicamente dislexia. Uno de los puntos fuertes de Glee era la inclusión, y durante estas temporadas vimos también como Marley lidiaba con trastornos alimenticios, entre muchas otras cosas.
Aunque en el desarrollo de la historia los escritores quisieron hacer algo diferente y terminaron dejando a Marley con Jake Puckerman (la otra punta del triángulo); Melissa y Blake sí comenzaron una relación en la vida real mientras estaban en la serie, anunciaron su compromiso en 2013 y su matrimonio en 2015, de la mano con el inicio de "Supergirl". De hecho Jenner apareció en la primera temporada, interpretando al interés amoroso de Kara Danvers (identidad secreta de la superheroína).
Un año después, la pareja anunció el divorcio que se firmó en el 2017, citando "diferencias irrenconciliables". Melissa siguió con su serie, donde conoció a Chris Wood, con quien comenzó una relación en el 2017 que también llevó a matrimonio, en el 2019.
De Blake Jenner no se volvió a saber nada (o al menos yo nunca me enteré).
Hasta esta semana.
El pasado miércoles 27 de noviembre Melissa subió a su IGTV un video que estremeció al mundo, donde contó la situación de violencia doméstica que se escondía tras su "relación perfecta" con Jenner. Cabe aclarar que ella en ningún momento lo nombra, pero todos sabemos sumar 1 + 1.
Eran las 5 de la tarde del miércoles cuando me enteré, gracias a que un amigo me lo compartió. Iba en camino a casa, y mientras iba leyendo en el bus, me iba indignando cada vez más.
Se lo compartí a una amiga que ama Supergirl tanto como yo, o quizás más. Con ella, también una gleek, ya habíamos hablado en su momento del divorcio de Melissa, y de las posibles "diferencias irreconciliables". Juntas nos habíamos emocionado cuando ella y Chris habían comenzado a salir, y el Kara-Mel (Nombre de la pareja Kara / Mon-El) se había hecho realidad. Estábamos felices porque ella pudiera amar otra vez. Sabíamos que era difícil hacerlo.
No teníamos ni idea.
Estos son los hechos que se conocen hasta ahora. Si les pareció muy largo, esperen a que me derrame en prosa sobre lo que yo SIENTO al respecto. Pero el trabajo me espera, así que tendrá que ser más tarde.
....
Como les comentaba antes conocí a Melissa Benoist desde el 2012, en el momento en que ingresó al elenco de una de mis series favoritas, Glee. Cuando me enteré que había sido escogida para ser Supergirl, la verdad es que estaba muy escéptica. Simplemente no lograba compaginar la imagen de Marley Rose con la de la Chica de Acero.
Desde su primera temporada esta serie ha sido toda una inspiración para mí; me he sentido muy identificada con Kara en muchas ocasiones, y también he amado a sus personajes femeninos. Me han inspirado en muchas ocasiones, y además he podido fangirlear mucho con diferentes ships, en especial el Kara-Mel.
Pero eso es otro asunto.
Desde que Melissa subió su video en Instagram el día miércoles, el tema no pudo abandonar mi cabeza. Por cuestiones del azar, el día jueves me encontré con una amiga, con la que hace mucho no hablaba, y terminé contándole parte de mi historia. Me dio muchísima rabia terminar llorando nuevamente, a pesar que ya han pasado casi 3 años.
Mi historia no es ni de cerca tan grave como la de Melissa, pero todas las historias tienen puntos en común, y creo que eso es lo que debemos aprender todos para que la experiencia no sea en vano.
El ciclo de la violencia doméstica generalmente empieza con una fase de luna de miel. La relación se ve perfecta, la pareja es encantadora, te presta un montón de atención y te hace sentir que eres lo máximo. Luego, a medida que pasa el tiempo, esta fase cambia, pero volveremos a ella con frecuencia.
Una pareja violenta se caracteriza por su necesidad de control, te limita, te sigue, aleja a los demás, se convierte en el centro de tu vida. Y cuando eso pasa, esa persona maravillosa que eras, se pierde.
De un momento a otro, todo lo que haces comienza a estar mal. Y aún así, lo debes seguir haciendo todo, consultando con el otro cada paso, cada cosa.
Y cada error, se paga caro. Ya sea con violencia física o psicológica, pero se paga.
Después de esto, viene de regreso la fase de la "luna de miel", esos momentos lindos en los que empiezas a pensar que si pones de tu parte, que si arreglas todo lo que está mal contigo, las cosas van a cambiar, porque él se porta tan bien, y es tan querido, que sin duda, la del problema debes ser tú.
La culpa no era mía.
Aprender sobre esto, implica también notar mis vulnerabilidades. Aquello que hizo que me convirtiera en víctima, a pesar de ser, como suelen decirme, una mujer inteligente, y bonita, y maravillosa.
Mi vulnerabilidad estuvo en mi inseguridad, y en mi estilo de apego, precisamente de tipo inseguro (también he aprendido mucho de la teoría del apego durante este tiempo). Mi vulnerabilidad estuvo en no hacer lo que me decía mi amiga el jueves pasado, en no "quererme a mí misma primero".
Ese es mi problema, mi asunto y mi responsabilidad. Mi trabajo en proceso.
Y la única esperanza que tengo, es saber que el cerebro es plástico y resiliente. Y aunque incluso ahora sigo encontrando detonantes que me regresan al trastorno de ansiedad que desarrollé en esa época, confío en que si sigo cambiando mis respuestas, si sigo cambiando mi conducta, finalmente, mi cerebro terminará de reprogramarse.
Puede que aún hoy siga llorando de vez en cuando, que situaciones similares vuelvan a llenarme de miedo, que se me olvide a veces que todos los hombres no son iguales.
Pero confío en que voy a terminar de salir de esto. Y en que no voy a volver a caer en lo mismo.
Conocer historias como la de Melissa me impacta, porque son horribles, y además porque puedo sentirme identificada. Así nunca nadie me haya puesto una mano encima. Así no haya llegado hasta esos niveles. Por puro milagro del universo.
Pero así como me impacta, me recuerda todo lo que he aprendido en estos años, y todo lo que ha pasado para ser quien soy ahora. Me recuerda que "calladita no me veo más bonita", y que si hay algo que puedo hacer por alguien que se encuentre en esa situación, lo haré. Así sea solamente escuchar, o dar una voz de aliento.
Como me decía una amiga este año, en palabras más, palabras menos: te cuento esto porque sé que pasaste por algo similar, y necesito saber que se puede salir.
Desafortunadamente nos han enseñado desde la infancia que el niño que te molesta es porque le gustas, que ser la oficial es lo más importante, que desde que responda con ciertas cosas en la casa, lo demás no importa.
Pero eso no es cierto.
He aprendido que el amor no es lo que yo pensaba. Y que bajo ninguna circunstancia, la persona que dice amarte, puede hacerte daño. El amor no es violento.
Y definitivamente tienes que amarte a ti primero para entender esto, y para no volver a permitirlo.
Hoy en día veo mi ansiedad como un sistema de alarma. Si alguna de las personas que tengo alrededor me causan ansiedad, eso no está bien. No quiero a esa persona más conmigo. No la quiero cerca. Así la quiera muchísimo.
He aprendido (estoy aprendiendo), a establecer límites, a poner las barreras para protegerme. Nadie entra en mi campo AT, y tengo varias murallas que me protegen de los Titanes.
Porque Otaku primero que todo.
A veces son excesivas, pero también estoy aprendiendo a darle a cada persona su lugar en mi vida.
Y por eso es que #IStandWithMelissa


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