Hace poco me plantearon una de las preguntas más básicas en mi vida: ¿Por qué te importan tanto las relaciones? La persona que lo hizo no me conoce mucho ni hace mucho tiempo, pero sí lo suficiente como para notar que una de las cosas que hace a mi mente pensar es precisamente, "el otro", ese otro lado de una relación interpersonal de cualquier tipo, laboral, amistosa, familiar, de pareja, etc.
Inicialmente me dio rabia, porque de alguna manera la pregunta venía cargada con un grado de superioridad moral, el cual encuentro mucho más lógico, porque sí, la vida es más sencilla si sólo te importas tu mismo, y claro, a mí me encantaría tener una vida más sencilla.
Si pudiera.
Pero no puedo, y por eso me molesta la gente que te muestra las soluciones fáciles, que intenta convencerte de que te pases a su lado, al "lado oscuro" con galletas. Gente que cree que es muy fácil cambiar la forma de ver la vida, ah sí, y que además es SU forma la que es mejor.
Sí amigo, me encanta que tu vida sea más fácil, por supuesto que me encantaría que la mía también lo fuera, pero remodelar mi cerebro ES demorado después de 30 años de vivir así. (Lo que no significa que no se pueda hacer, y que no esté dando lo mejor de mí para hacerlo, pero ES COMPLICADO Y LENTO)
De todas formas, y volviendo al tema, una vez superada la etapa de la rabia, y como de hecho SÍ escucho a los demás, no pude evitar darle vuelta al asunto. Reconozco que es una pregunta que me hecho a mí misma, y que me encantaría saber la respuesta. Una cosa llevo a la otra, y tras una Luna Llena y una lectura de cartas de por medio, encontré, o mejor dicho, me re-encontré con una perspectiva que me ayudaría a encontrarla.
"Las diosas de cada mujer" fue una de mis mejores lecturas del año pasado (y acabo de notar que no le hice reseña!!! #Dishonor); su autora, Jean Shinoda Bolen, es médico psiquiatra y analista Junguiana, y a partir de su experiencia desarrolló un modelo para entender la psicología femenina desde los arquetipos de las antiguas diosas griegas. De acuerdo a este modelo, existen 3 grupos de diosas: las diosas vírgenes, las diosas vulnerables y las diosas alquímicas.
Y siendo que en mi lectura me apareció "Deméter" como figura predominante, me dije a mí misma: "Mí misma, vamos a releer la parte de Deméter" y cuando tuve el libro en mis manos me dije: "Mejor releamos desde la introducción a las diosas vulnerables para que no se nos pase nada por alto".
Y entonces el Hitsuzen (lo Inevitable) me golpeó en la cara: las diosas vulnerables son diosas orientadas hacia las relaciones, cuya identidad y bienestar dependen de tener relaciones significativas. Hera, Deméter y Perséfone fueron engañadas, violadas y secuestradas en los grandes mitos. Porque eso es lo que pasa cuando eres vulnerable, un montón de cosas horribles pueden sucederte.
Creo que nunca me habría llamado a mí misma "vulnerable", sino "no fuerte" que no es lo mismo. ¿No les pasa que cuando pueden nominar un problema es más fácil entenderlo y buscarle la solución? No sé, tal vez me pasa sólo a mí y mi obsesión con las etiquetas. (Las etiquetas son malas, pero de algo sirven)
Y como el primer paso para trascender un arquetipo es ser consciente del mismo, he encontrado que como Hera puedo llegar a ser una loca obsesiva y celosa, que reacciona ante la pérdida el dolor con ira y venganza, y también puedo llegar a hacer de mi pareja el centro de mi vida. Y como Deméter soy feliz dando a los demás, por eso cuando se van (como le pasó a la diosa cuando Hades raptó a su hija Perséfone) me enloquezco hacia el borde de la depresión y la ansiedad por sentirme no necesitada, no querida, y esa ayuda que había estado prestando, la retengo.
Reconozco que abriéndome al mundo y compartiendo tantas partes de mí misma me hago más vulnerable. Me expongo a que me hagan daño. Sigo trabajando en eso, en mis tres barreras, sobre todo en la última de ellas, porque al final no puedes controlar lo que los demás elijan hacer contigo. Sólo tu respuesta ante eso.


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