8 jun 2016

La chica sin nombre






Creo en las coincidencias.

Creo en que el mundo conspira a tu alrededor para que veas ciertas cosas.

Y creo que, tal vez, como dice Yuuko, de xxxHolic, sólo existe lo inevitable.

Y últimamente una serie de coincidencias, conspiraciones y cosas inevitables me han hecho pensar en el proceso de identidad.

El ¿quién soy? ha sido una pregunta básica desde la filosofía de la antigüedad, seguida muy de cerca por el ¿qué estoy haciendo aquí?, y generalmente para contestar la primera pregunta nos basamos en todas las etiquetas que hemos recibido a lo largo de la vida:

- Soy Diana... NO, ese es mi nombre

- Soy Saori... NO, ese es mi pseudónimo

- Soy Terapeuta/Administradora... NO, esa es mi profesión

- Soy friki/fangirl... bueno, eso hace parte de mi personalidad, pero ¡NO LO ES TODO!

Al igual que muchos, pasé por una época entre mi adolescencia y mi adultez joven en que estuve verdaderamente obsesionada con las etiquetas. Recuerdo incluso toda una columna que escribí en contra de la palabra "fujoshi" como etiqueta para "niña otaku".

Me avergüenza un poco decir que hasta ahora veo la inutilidad de esto. Y que aún estoy en proceso de abandonar mis etiquetas. (Shame on me!)





Porque en realidad mi mayor problema fue que nunca encontré una etiqueta en la que encajara por completo. Y es que los estereotipos pueden ser muy excluyentes:

- Si eres lista, entonces eres fea (de pequeña, mi "inteligencia" era mi característica predominante, por lo tanto, tenía que ser un "patito feo", o una del "Cuartel de las feas")

- Luego, después de mi operación ocular, pareciera que el mundo se hubiera dado cuenta que era "bonita" (pero eso hacía que ya no pareciera tan "lista")

- Y entonces me convertí en una chica lista/bonita/ consagrada a sus estudios, que tenía todos estos extraños gustos "otakus" que no encajaban en la ecuación.

Y durante mucho tiempo todas estas diferentes partes tenían a su vez sus diferentes entornos y "amigos". Una separación tan grande que con frecuencia llegaba a temer que me dirigía inevitablemente a una esquizofrenia.





De alguna manera era como si no tuviera una totalidad.

Ahora, trabajando con adolescentes me he encontrado con que es una situación más común de lo que pensaba (aunque en ese momento pareciera que fuera la única), y desde lo poco que sé, y puedo concluir, puede originarse, como todo, a partir de un asunto netamente cultural:

-Es mucho más seguro ser parte de un grupo.

Pareciera que venimos con un chip de inseguridad que se activa durante la adolescencia y que repite en nuestra cabeza, una y otra vez: "Si estás solo, no eres suficiente".

Así que cuando en mis charlas, lecturas, y videos recientes comenzó a repetirse el tema de la identidad no pude evitar pensar en lo saludable que sería adoptar una postura al estilo de los seguidores del dios de muchos rostros en Game of Thrones. 

Me parece realmente admirable el desapego que promueve esta secta: no te ates a un nombre, ni a un rostro, y entrégalo todo a tu dios.

Bueno, ese último pedazo no me gusta del todo.

Pero, SPOILERS DE LA ACTUAL TEMPORADA DE GOT (6TA), viendo el proceso por el cual intentan convertir a Arya Stark a este grupo, no pudo evitar pensar que podría ser saludable cultivar este desapego desde pequeños (¡Aunque a Arya siendo "pequeña", ya le es muy difícil dejar de ser Arya Stark!) (¡Y acabo de caer en cuenta que a pesar de todo este desapego que promueven, al ser una secta, también te exigen que llenes su estereotipo de personas!!!!) 

Realmente no creo que el enredo de Arya con este grupo vaya a terminar bien, pero al menos se puede reflexionar al respecto, porque creo que lo más importante es que la identidad sea:

- Definida por uno mismo
- Integral

Para que, preferiblemente, no terminemos amarrados a una sola palabra en la que tratemos de encapsular nuestra vida.

No hay comentarios.: