Soy una bruja.
Y eso es algo muy importante para mí.
Como bruja, aún estoy incompleta, hay mucho que me falta por
aprender y mucho por desaprender. Hay muchos prejuicios que se han infiltrado
en mi cabeza desde mi nacimiento, y que limitan mi actuar, y mucho conocimiento
que le falta a mi mente.
Mi camino es uno de aprendizaje y de preparación, para
cumplir mi rol en la vida y para ayudar a los demás.
Y es mi responsabilidad continuar preparándome y aprendiendo
de la sabiduría que me rodea.
Mi camino favorito de aprendizaje son los libros, y mi forma
de cambio preferida pasa por la creatividad y la originalidad en cada una de
mis actividades.
Las cosas pasan cuando deben de pasar, y “Las brujas no se
quejan” llegó a mis manos de manera inesperada pero en el momento esperado.
Es una lástima que el idioma español tenga tantas
limitaciones, porque en realidad el libro original se titula “Crones don’t
whine”, pero entiendo que publicar uno llamado “Las ancianas no gimotean” iba a
dar por el piso con la intención de la autora de hacer un llamado a la
sabiduría ancestral que corre por nuestras venas.
Simplemente porque en español vemos la ancianidad con
desprecio.
A pesar de esto, una vez que pasas la portada del libro, te
encuentras con la palabra “anciana” en toda la obra.
Y aunque ni por edad ni por sabiduría me acerco a ser una “anciana”,
si es algo a lo que quisiera llegar. Y por eso amé este libro.
La autora Jean Shinoda Bolen deja muy claro desde el
principio que el sólo paso de los años no te convierte en anciana:
“Aspirar a ser anciana
es desear el crecimiento psicológico y espiritual que ella simboliza.
La anciana es un
arquetipo, un potencial interior que cultivamos hasta convertirnos en él”
Y nos invita a cambiar el enfoque de la palabra “anciana” a
través del desarrollo de trece cualidades:
“1. Las ancianas no se
quejan
2. Las ancianas son
atrevidas.
3. Las ancianas tienen
mano para las plantas
4. Las ancianas
confían en los presentimientos
5. Las ancianas
meditan a su manera
6. Las ancianas
defienden con fiereza lo que más les importa
7. Las ancianas
deciden su camino con el corazón
8. Las ancianas dicen
la verdad con compasión
9. Las ancianas
escuchan su cuerpo
10. Las ancianas
improvisan
11. Las ancianas no
imploran
12. Las ancianas se
ríen juntas
13. Las ancianas
saborean lo positivo de la vida”
El libro es breve, de sólo 100 hojas, descontando portada y
demás, y mi cuenta de Goodreads dice que lo leí en una semana durante el mes de
abril. Seguramente habría podido hacerlo más rápido si no hubiera querido beber
con calma sus enseñanzas (y si no hubiera tenido que parar a cada rato a
colocar un post-it en alguna frase que resonara en mí).
Pero no hay ningún problema con eso, porque seguramente esta
no será la única vez en que lo lea. Como dije anteriormente aún me falta mucho
por aprender para ser una verdadera bruja/anciana.
Porque cuando digo que soy bruja no me refiero al
significado clásico en nuestro idioma de “persona que practica brujería, dotada
de poderes mágicos generalmente asociados al diablo, además de aspecto
repulsivo” (Resumido de las diferentes definiciones encontradas en la página de
la Real Academia Española)
En cambio me refiero a que soy una agente de cambio en el
mundo, consciente de mi legado como nutridora, sanadora, sabia, y orgullosa de
la importancia de mis sentidos y mis pensamientos como medio de expresión de mi
alma.
Soy una seguidora del legado de las antiguas matronas que
guiaban sus tribus, y una orgullosa representante de la mujer del siglo XXI.
Y este libro me ayudó a verme un poquito mejor.
Recomendado para: personas
interesadas en el auto-descubrimiento, la psiquiatría junguiana, el rol de la
mujer.
Pueden adquirirlo en: Tienda Virtual Librería Nacional

No hay comentarios.:
Publicar un comentario