23 may 2016

Un café mientras escribo: "Las brujas no se quejan"



 
Soy una bruja.

Y eso es algo muy importante para mí.

Como bruja, aún estoy incompleta, hay mucho que me falta por aprender y mucho por desaprender. Hay muchos prejuicios que se han infiltrado en mi cabeza desde mi nacimiento, y que limitan mi actuar, y mucho conocimiento que le falta a mi mente.

Mi camino es uno de aprendizaje y de preparación, para cumplir mi rol en la vida y para ayudar a los demás.

Y es mi responsabilidad continuar preparándome y aprendiendo de la sabiduría que me rodea.

Mi camino favorito de aprendizaje son los libros, y mi forma de cambio preferida pasa por la creatividad y la originalidad en cada una de mis actividades.

Las cosas pasan cuando deben de pasar, y “Las brujas no se quejan” llegó a mis manos de manera inesperada pero en el momento esperado.

Es una lástima que el idioma español tenga tantas limitaciones, porque en realidad el libro original se titula “Crones don’t whine”, pero entiendo que publicar uno llamado “Las ancianas no gimotean” iba a dar por el piso con la intención de la autora de hacer un llamado a la sabiduría ancestral que corre por nuestras venas.

Simplemente porque en español vemos la ancianidad con desprecio.

A pesar de esto, una vez que pasas la portada del libro, te encuentras con la palabra “anciana” en toda la obra.

Y aunque ni por edad ni por sabiduría me acerco a ser una “anciana”, si es algo a lo que quisiera llegar. Y por eso amé este libro.

La autora Jean Shinoda Bolen deja muy claro desde el principio que el sólo paso de los años no te convierte en anciana:

“Aspirar a ser anciana es desear el crecimiento psicológico y espiritual que ella simboliza.
La anciana es un arquetipo, un potencial interior que cultivamos hasta convertirnos en él”

Y nos invita a cambiar el enfoque de la palabra “anciana” a través del desarrollo de trece cualidades:

1. Las ancianas no se quejan
2. Las ancianas son atrevidas.
3. Las ancianas tienen mano para las plantas
4. Las ancianas confían en los presentimientos
5. Las ancianas meditan a su manera
6. Las ancianas defienden con fiereza lo que más les importa
7. Las ancianas deciden su camino con el corazón
8. Las ancianas dicen la verdad con compasión
9. Las ancianas escuchan su cuerpo
10. Las ancianas improvisan
11. Las ancianas no imploran
12. Las ancianas se ríen juntas
13. Las ancianas saborean lo positivo de la vida”

El libro es breve, de sólo 100 hojas, descontando portada y demás, y mi cuenta de Goodreads dice que lo leí en una semana durante el mes de abril. Seguramente habría podido hacerlo más rápido si no hubiera querido beber con calma sus enseñanzas (y si no hubiera tenido que parar a cada rato a colocar un post-it en alguna frase que resonara en mí).

Pero no hay ningún problema con eso, porque seguramente esta no será la única vez en que lo lea. Como dije anteriormente aún me falta mucho por aprender para ser una verdadera bruja/anciana.

Porque cuando digo que soy bruja no me refiero al significado clásico en nuestro idioma de “persona que practica brujería, dotada de poderes mágicos generalmente asociados al diablo, además de aspecto repulsivo” (Resumido de las diferentes definiciones encontradas en la página de la Real Academia Española)

En cambio me refiero a que soy una agente de cambio en el mundo, consciente de mi legado como nutridora, sanadora, sabia, y orgullosa de la importancia de mis sentidos y mis pensamientos como medio de expresión de mi alma.

Soy una seguidora del legado de las antiguas matronas que guiaban sus tribus, y una orgullosa representante de la mujer del siglo XXI.

Y este libro me ayudó a verme un poquito mejor.

Calificación: Luna Llena

Recomendado para: personas interesadas en el auto-descubrimiento, la psiquiatría junguiana, el rol de la mujer.

Pueden adquirirlo en: Tienda Virtual Librería Nacional

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