23 mar 2014

Muchas vidas para crear, muchas vidas para vivir


Si estamos hechos a imagen y semejanza del creador, nuestra labor más importante en la vida sería crear. “Vivir para crear, crear para vivir” de Mauricio Reina y Amira Abultaif cuenta la historia de 8 grandes colombianos, algunos conocidos, otros no tanto, triunfadores cada uno desde su área y modelos para todos los demás.

Solemos definir modelo como un estándar a seguir, y sin embargo, muchas de las características de estas personas no parecen dignas de imitar, pero no por eso sus historias dejan de ser inspiradoras:


·      Rodolfo Llinás, el científico más reconocido del país, nacido en familia de ciencia y gestor fallido de un nuevo modelo de pedagogía para el país.


·      Simón Vélez, el arquitecto de la guadua, criado más que todo por la señora de los servicios y expulsado de los mejores colegios de Bogotá.


·      Vladdo, gran crítico de nuestra realidad, abandonado por sus padres y cuyo primer trabajo fue barrer en la peluquería de su padrino.


·      Nubia Muñoz, nuestra única nominada al Nobel de Medicina, única niña entre 5 hermanos, quien ha aprendido a destacar en un ambiente predominantemente masculino e inevitablemente machista.







·      Andrés Orozco-Estrada, genio musical clásico, quien surgió en un país donde la ignorancia de los músicos puede ir a la par con la del público.







·      Leonor Espinosa, maestra de la gastronomía, quien encontró su vocación bastante tarde en la vida tras muchos traspiés.





·      Carlos Bernardo Padilla, bioquímico convertido en empresario, pionero en su área en una época en las que estas ciencias no tenían mucho radio de acción en el país.







·      Álvaro Restrepo, promotor de la danza contemporánea en la tierra del reggaetón y la champeta.





Todos grandes personajes, sorteadores de vidas llenas de complicaciones y retos, y el resultado de la perseverancia y el trabajo.

Es imposible leer este libro y conocer estas vidas sin tratar de buscar algunos hilos que las unan, aspectos en común que permitan aspirar a desarrollarnos como ellos en un país culturalmente creativo, donde la innovación se refleja mayormente en crear formas nuevas para que el vivo pueda vivir del bobo; debido a esto se hace necesario detenernos antes en el entorno, resaltando que sin ciertas características de los hogares, como la exigencia en la casa Llinás y la devoción de la mamita Estrada, estas personas no habrían podido desarrollar sus habilidades propias.

Comparando las historias podemos pensar en un perfil creador caracterizado por:
·      Un Talento Innato Instintivo, propio de cada uno de los seres humanos. Para mí, la misión de cada persona en el mundo.
·      Unas habilidades intrapersonales desarrolladas, caracterizadas por Personalidad fuerte, Confianza y Autoafirmación, Resiliencia y Flexibilidad
·      Fuerte desarrollo de hábitos, evidenciados en una Actitud rigurosa, Gusto por el trabajo, Responsabilidad, Disciplina y Sacrificio, Juicio, y Esfuerzo.
·      Capacidades interpersonales, como Transversalidad y Multidisciplinariedad, y Sociabilidad y Dedicación a la gente.
·      Habilidades científicas, como la Actitud y el Pragmatismo, la Curiosidad, Resolución de problemas eficaz, Experimentación, Exploración e Ingenio.
·      Habilidades artísticas como el Humor, la Capacidad histriónica y Pasión por la narración
·      Finalmente, Libertad, Independencia y Mucha Audacia para alcanzar lo deseado.

Sin embargo, no todo es bueno, y estas personalidades aparte de compartir experiencias como dificultades familiares, económicas, académicas y sociales, también tienen en común algunos defectos, como:
·      Diálogo provocador
·      Escepticismo ante los otros
·      Terquedad
·      Rebeldía
·      No reconocimiento de falencias

Esto sólo me recuerda que nadie es monedita de oro para caerle bien a todo el mundo, y que al final lo que importa es alcanzar tu misión en la vida, aprendiendo a sacar algo positivo de cosas que pueden incomodar bastante.


Para terminar, algo que me enseñó este libro y que me permitió sanar una herida muy vieja. Una de las primeras cosas que me dijeron al mudarme de ciudad fue que algo tenía que estar muy mal conmigo para haber decidido estudiar dos carreras tan diferentes (Terapia Ocupacional y Administración). Hoy puedo entender que eso no se llama “estar mal”, sino ser renacentista! 

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