Con motivo de mi próximo cumpleaños estoy haciendo unas publicaciones en Facebook con #32cosassobremi. El día de hoy me desperté con ganas de hablar sobre el origen de mi nick, Saori-Luna.
Y es que según mi cuenta de Fanfiction.net, a la que uso como referente, Saori-Luna tiene 12 años de existir. Eso quiere decir que comencé a publicar mis historias allí cuando estaba en mi cuarto año de carrera profesional.
A pesar de estar escribiendo fanfiction desde que estaba en grado noveno en el colegio (es decir hace 17 años).
Ya no recuerdo por qué no había publicado antes (mis historias de Saint Seiya estaban en otra página), ni por qué el 2005 parece tan lejos, cuando en realidad no es hace tanto.
Por aquella época Saori-Luna sólo existía en forma de escritora de fanfiction. Y de otaku.
Pero esta figura había comenzado a formarse desde mi muy temprana infancia, en la que gracias a los canales venezolanos podía ver Candy Candy, Meteoro y Mazinger Z, entre otros. Luego, mientras estudiaba la primaria llegaron a Colombia los Super Campeones, los Caballeros del Zodiaco, Dragon Ball y luego Sailor Moon.
Era el paraíso. El cual sólo se amplió con la llegada de los canales peruanos donde transmitían las Guerreras Mágicas, y los mexicanos con Ranma 1/2 y Card Captor Sakura.
Mis recuerdos alrededor del ánime siempre van a ser positivos, aunque no puedo decir lo mismo del contexto en general donde vivía y estudiaba, en el que reinaba el desprecio general por las niñas "que veían series de niños", y "los monitos chinos que son satánicos".
Para cuando empecé la universidad ya estaba harta de eso, y recuerdo muy bien que mantuve oculta de mis amigas de la carrera mis actividades de tiempo libre. Hasta que los conocí a ellos. Un grupo de chicos de Ingeniería de Sistemas que en compañía de dos de sus profesores veían series en los laboratorios de la universidad.
Saori-Luna probablemente ni siquiera estuviera viva si no fuera por ellos. Tal vez fue su apoyo lo que hizo que yo terminara publicando mis historias, no lo sé.
Luego, 2 años después por insistencia de otro amigo, abrí mi cuenta en DeviantArt, aunque nunca he tenido mayores destrezas artísticas. Fue este mismo amigo quien me dio la oportunidad de escribir para una comunidad en español. Allí nació Saori-Luna, la columnista de opinión.
Sin duda mi mudanza a Bogotá y el ingreso al Club de Anime Amaterasu y a GTO Medios fueron otros puntos significativos para el desarrollo de Saori-Luna, con el surgimiento de la cosplayer, y el acceso a muchas otras actividades frikis, tantas que fue necesario crear en 2009 mi blog, para poder registrar todo lo que hago desde entonces.
Para el 2014 caí en la fiebre de las páginas de Facebook, y en el 2015 conocí otro aspecto del mundillo friki que me fascinó, Booktube, lo que me permitió dar rienda suelta a Saori-Luna la lectora. Este año también fue el de explorar la tendencia #Bounding, la creación de outfits inspirados en personajes, que no son cosplays. Y del acceso a lo que se conoce como #GeekTherapy. Porque Saori-Luna también es terapeuta ocupacional.
Ha sido largo el camino desde aquella niña que lloraba porque Terry no se quedaba con Candy, que se avergonzaba de no sentir interés por las cosas que la mayoría de sus compañeras de colegio veían, y que sólo hablaba con contadas personas de sus intereses.
Ahora básicamente se necesita ser muy ciego o despistado como para conocerme y no notar que hay ciertas cosas que me gustan (lo dice claramente la cara de mis niños y sus mamás cuando ven mi cartuchera de Batman).
Sin embargo, el hecho de poder mostrarme tal y como soy no ha sido lo único bueno de este viaje, también lo ha sido encontrar tantas personas en el mundo con intereses comunes.
Mis problemas personales sin duda han afectado también esta parte de mí (de hecho, creo que ha sido la más perjudicada), pero también han hecho que surja con más fuerza, por encima de todos aquellos que se han atrevido a insinuar que por ser mayor no debería ser friki ya, o que debería sentirme avergonzada por eso.
¿Qué le espera ahora Saori-Luna? Seguramente lo mismo que le espera a Diana, muchas aventuras y oportunidades nuevas, y muchas alegrías haciendo lo que le gusta, aquello para lo que es buena y en compañía de personas muy especiales.
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