Ya
sea que se denominen friki o que sólo se apasionen o disfruten de culturas
alternativas, una de las razones más comunes para estar orgullosos de esto es
el “ser diferente”. Desde que comencé a involucrarme en el mundillo he visto
con frecuencia el orgullo de “no ser del común”, “no ser como los otros”,
orgullo que me ha dado a mí misma fuerza para seguir siendo como soy en muchas
ocasiones.
Y
sin embargo, nada más lejos de la realidad. Por el sólo hecho de ser seres
humanos, en el fondo todos somos iguales, ya que compartimos un mismo pasado
evolutivo, que ha marcado nuestro cerebro con reacciones instintivas, como la
de huida.
Pero,
¿por qué no tomar este “orgullo friki” como la base para ser verdaderamente
diferentes?
#ActúaDiferenteActúaFriki,
nace de una decepción, al ver como a pesar de todo el discurso de “ser
diferentes”, en el mundillo se viven los mismos problemas del mundo real:
discriminación, celos, habladurías, entre otros. Tras el SOFA 2014, muchos se
quejaron de la inclusión de los grupos urbanos en la convención; detrás de cada
evento de cosplay vienen las habladurías sobre tal o cual cosplayer, los
organizadores o los jueces; los mismos grupos de “otakus” se ofenden los unos a
los otros por culpa de la serie a la que rinden culto (ver #narutards), y los
que son más o menos normales se burlan de los más frikis.
Si
de verdad nuestros gustos nos hacen diferentes, entonces actuemos diferente.
El
primer producto de esta iniciativa fue este:
Basado
en la interacción de los grupos. Tal vez muchos no lo sepan, pero la necesidad
de asociarnos es evolutiva. En la antigüedad si estabas solo, no sobrevivías.
El lado negativo del asunto es que esto generó un miedo instaurado por todo lo
que sea diferente, lo que no pertenece al grupo. Y si bien esto puede explicar
la razón por la cual los “muggles” se alejan de nosotros, se convierte también
en la justificación por la cual “otakus”, “k-popers”, y “cosplayers” se miran
con recelo entre ellos, y miran con recelo a otros grupos como los
“reggaetoneros”, y “hip-hoperos”.
Es
de todos conocidos esos lamentables encuentros entre barras que generan
muertes, así como los ataques a personas por su raza o preferencia sexual.
También se ha escuchado de “otakus” que se han suicidado por no soportar lo que
ahora se conoce como “bullying”.
Actuemos
diferente, actuemos friki sin dejarnos llevar por los prejuicios y los
estereotipos. No hablemos ni emitamos juicios sin conocer a la persona de quien
estamos hablando. Critiquemos constructivamente las acciones, para que se pueda
mejorar, pero no critiquemos a la persona sin saber quién es ni por qué hace lo
que hace.
De
esta misma situación sale el segundo producto:
Esta
vez en torno a las críticas a las cosplayers especializadas en personajes con
poca ropa.
Lo
reconozco, yo era una de esas personas que criticaba a la pobre Jessica Nigri,
solamente por ver sus fotos. En alguna ocasión leí su respuesta frente a los
ataques frecuentes, y comencé a seguirla y a notar su lado más goofy, así como la dedicación con la que
hace sus trajes.
Para
las mujeres puede ser fácil criticar a otras, para los hombres puede ser fácil
pensar que tanto despliegue de piel puede tener fines sexuales. Por culpa de
esta forma de pensar se han visto episodios lamentables como el de la Comic Con
de este año, que han llevado a la campaña #CosplayIsNotConsent.
Pensemos
diferente, pensemos friki. Cada una de estas mujeres que toman la decisión de
usar este tipo de trajes lo hacen con plena conciencia y con un objetivo. Dudo
mucho que ser masacradas en la Internet sea este objetivo. Son mujeres
empoderadas y dueñas de su cuerpo, y sin embargo insistimos en verlas sólo como
objetos, sin apreciar el trabajo tras el traje y la representación, y los
“pantalones” que requiere exponerse así a la opinión pública.
De
igual manera juzgamos a los que hacen cosplay fuera de su género, su raza o su
tipo de cuerpo. Como si fueran animaciones en las fotos y no personas de
verdad, y nos lanzamos a criticar tan fácilmente.
#ActúaDiferenteActúaFriki
y no juzgues a una persona, detrás de cada cosplay hay una historia, y uno no
debe hablar sin conocer.
El
mundo ya es un lugar suficientemente negativo como para que el mundillo también
lo sea.


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