Hago parte de muchas redes sociales…
Tengo muchos intereses y pasatiempos…
Me he involucrado en muchas actividades de grupo…
Pero la verdad es…
Que no tengo mucha vida social
No sé cómo explicarlo, no es que me la pase encerrada en casa, que no tenga amigos, o que no hable con nadie… simplemente no soy una persona social, o tal vez soy una persona demasiado egocéntrica.
Probablemente el blogging pueda ilustrar mejor este punto; los bloggers leen y escriben, pero por sobre todas las cosas interactúan, de lo contrario no serían nadie en la blogesfera, pero este blog, que lleva casi dos años, tiene más bien pocas entradas, y aunque muchas veces he hecho el intento de postear frecuentemente y compartir mis posts a la larga dejo de hacerlo. Sigo a muchas personas, pero tengo más bien pocos seguidores, aunque los adoro por su fidelidad. Tampoco soy una persona que comente mucho, tengo varias cuentas en foros a las que sólo accedo para descargar, como me dijo Vicky un día, “eres una leecher”; agrego a mi Deviant y a mi Fanfiction muchas obras favoritas pero rara vez felicito o agradezco a los autores. Además, de mis 373 “amigos” en Facebook, hablo con sólo unos pocos (mi meta es dejar sólo en mi Facebook a los amigos de verdad, aunque eso parece algo difícil) y la verdad, no soy de las personas que se las pasa chateando en MSN o Skype, a no ser que sea un amigo al que hace mucho tiempo no vea o con el que tenga cosas importantes que hablar, la “charla ligera” no es lo mío.
Y en realidad para mí no es algo malo, disfruto de los pocos encuentros pero significativos, adoro a mis amigos así a algunos ni los vea en todo el año, y hemos podido crear una red sólida donde lo importante no es la frecuencia (todos tenemos vidas que se hacen más ocupadas con el tiempo) sino la calidad.
Pero últimamente, dentro de mi proceso de mejoramiento, se ha hecho mucho énfasis en que debería tomarme las cosas con más calma, con más ligereza, menos ansiedad y menos estrés, así que he pensado que tal vez deba practicar más a menudo esas “pequeñas cosas” de la vida social, esa charla ocasional y superficial con personas diferentes, ampliar la mente y no ampliar mi red, pero sí construir nuevas.
Decía hace algún tiempo que “cuando todo importa, al final no importa nada”, y no se trata de que todas estas cosas banales me importen, pero debo admitir que a veces añoro tiempos pasados cuando veo películas como “Legalmente rubia” o alguna de Cameron Díaz o Drew Barrymore, donde sus personajes son tan luminosos, y tan alegres, y tan adorables, y veo que mi vida es más bien al estilo de Bones ó Angelina Jolie (aunque sin el asunto de la filantropía); volviendo a Glee, me veo tan Rachel cuando es más divertido ser Britanny.
Es cierto, ya lo he pensado antes, ya lo he intentado antes, pero he fallado… nada me asegura que esta vez no pasará nuevamente pero tengo la esperanza en que no, porque ahora siento que no es que esté tratando de convertirme en alguien que no soy, en ponerme una máscara (como lo sentía antes), sino que estoy dejando salir a alguien que ya existía, a quien he tenido encerrada mucho tiempo y a quien muy pocas personas conocen.
Así que por acá les iré (y también me iré) contando como voy; con respecto al blog no pretendo hacerlo un fenómeno internacional, ni siquiera local, jajaja, seguirá siendo algo así de privado, pero procuraré escribir más, porque tengo muchas cosas que me gustan, y que quiero compartir.
HAJIME!

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