27 mar 2011

Identificándome con...

Bueno, aquí estoy, tal como lo prometí, lista para la publicación semanal, la cual quiero hcaer en torno a tres ejes que han marcado mis reflexiones esta semana:

  1. El ego como factor predominante de la cultura en la que vivo, como interruptor constante de mi proceso de crecimiento, y como símbolo de un orgullo falso.
  2. El proceso de identificación que hacemos con personajes fantásticos, y como puede servirnos o no en el proceso de crecimiento.
Como ven, el punto central de giro de esta semana es el YO, nada demasiado extraño para una persona cuya figura humana grita egocentrismo, tanto que por poco no me contratan el año pasado :P

Según Freud, el Yo es aquella entidad de la mente que se encarga de mediar entre un ELLO dominado por la búsqueda del placer y un SUPER YO basado en la necesidad del deber; aunque esta clasificación me fue útil en mi época universitaria, cuando estaba tan dividida como lo decía Freud, ahora es sólo un referente teórico, puesto que he entendido que andar dividiéndome como si fuera varias personas sólo contribuye a incrementar el desorden y no explica en realidad quién soy, cómo soy o cómo actúo.

Pero es más complicado aún cuando comenzamos a incorporal al "ego" en el asunto, en especial porque "ego" literalmente se traduce como "yo"... entonces, yo soy mi ego? mi ello? mi super yo? a fin de cuentas, quién soy YO?

Esta semana me he dado cuenta que hay un factor que dispara mi ego y es el ego de los demás... me revienta que las personas anden por ahí creyéndose más que los demás y tratando a la gente mal, que "porque sí, así soy"... lo malo es que ese trigger me vuelve igual que ellos y termino dando una imagen de algo que no soy (o bueno, que sí soy un poquito pero que no me gusta ser)

Un ego que rebota en otro ego, será posible?

Estas situaciones me han hecho pensar toda la semana en mi querido entrenamiento de Ninjutsu, y en lo mucho que quiero retomarlo, porque a pesar que todos los días me levanto diciendo que voy a poner en práctica tantas lecciones que me ha dejado, muchas veces sólo me acuerdo de ellas después que he cometido el mismo error, y lógicamente las enseñanzas se viven más si se ponene en práctica frecuentemente, y el entrenamiento en el dojo es para mí una prueba constante en mi lucha contra el ego, pero por el momento no puedo volver a practicar, así que he de encontrar alguna otra forma de seguir aprendiendo sobre este tema.

Sobretodo porque he notado que mucha de la cultura a mi alrededor está sumergida en el ego, en la importancia de demostrar que soy el mejor y la forma de hacerlo es despreciando a todos los demás, así hagan esfuerzos para ayudar a algo que me interesa... me da mucho miedo quedar atrapada en esa corriente, sobre todo cuando veo que me es más fácil; sin embargo, he estado pensando además en el orgullo, en como todos, incluyéndome, pensando que es algo malo, pero me contradecía a mí misma al encontrarme admirando ciertos personajes, orgullosos en el buen sentido, o tal vez, enteros, porque el orgullo positivo (como lo llamo por ahora mientras encuentro el término verdadero) viene de conocerte a ti mismo, aceptarte, quererte y que no te importe ser como eres, mientras que el orgullo negativo o falso viene de creerse algo, de verse superior a los demás, cuando la superioridad en realidad enmascara un sentimiento profundo de inferioridad.

La segunda parte de este post probablemente parezca algo tonta, tal vez esté volviéndome un poco vieja para estas cosas, pero la verdad es que, me encanta Rachel Berry!

Para los que no vean la serie Glee, la protagonista, Rachel, interpretada por Lea Michele, es una adolescente obsesionada con ser reconocida, es algo (bastante!) mandona, y tiene serias dificultades en sus relaciones personales con sus compañeros de la secundaria, sin embargo, tiene un sentido del insight alto, aunque casi siempre aplicado depsués de cometer sus errores.

Así que, Rachel me recuerda mucho a mí misma en mi época del colegio y muchas veces cuando la veo haciendo cosas como tratar de destruir a una posible rival o ser tan verdaderamente mala en las relaciones amorosas no puedo evitar pensar en todas las veces en que hice una "rachel"... además creo que nos parecemos un poco físicamente y me encanta cantar, aunque mi voz no es de cerca tan buena como la de ella, y me mata el pánico escénico.

Sin embargo, cada vez que me siento a mi cita semanal con Glee termina siendo un flashback a esa horrible época que fue el bachillerato, aunque algo positivo y es ver lo que he cambiado desde entonces, además de un recordatorio constante para no retroceder en mis etapas de desarrollo.

Espero sinceramente que Rachel tenga un final feliz, entendiendo tan profundamente su deseo de ser aceptada y querida tal y como es, y esperando con ansias haber madurado un poco más desde esa época.

I used to be so Rachel, but I think I can be a woman like Lea! (especialmente siendo una chica Cosmo!)



Nos vemos la otra semana con más reflexiones! Ja ne!

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