Tengo 23 años y soy otaku desde hace 15... o tal vez más
De pronto fui otaku desde la primera vez que vi alguno de los Cuentos de los Hermanos Grimm, o tal vez esas mañanas viendo Meteoro y Candy Candy por RCTV... pero definitivamente quedé encadenada con Supercampeones, Saint Seiya y Sailor Moon.
Al principio fui una otaku solitaria, de esas que sólo veían las series en TV y se quedaban esperando pacientemente la semana hasta el próximo capítulo, de aquellas que sufrían la discriminación de los demás por gustarle "las series de niños" y "los muñequitos"; cuando tenía 14 años el Internet llegó a mi vida y empecé a conocer mucho más de mi querido mundo, y empecé a darme cuenta de lo limitada que había estado; también empecé a hacer amistades, me involucré en el fanfiction y gracias a ello conocí a personas maravillosas que compartían mis intereses.
Hace sólo un par de años empecé a hacer parte de una comunidad de otakus, de un grupo verdaderamente presencial, en el que todos nos conocemos y todos nos apoyamos para hacer realidad nuestros sueños y locuras. En esta comunidad he comenzado a darme cuenta que este es un momento grande para la cultura otaku en Colombia, porque existen muchos grupos como nunca habían existido, grupos que se dan a conocer, grupos que hacen eventos y grupos que generan oportunidades.
Por eso me parece triste, y también me enoja ver como a pesar que entre los otakus hay gran espacio para la fantasía, la triste realidad nos alcanza de todas formas. Cuando nos criticamos unos a otros y cuando nos atacamos como fieras salvajes lo único que estamos dejando ver es la bajeza como seres humanos. Es una lástima que no seamos capaces de aceptar a los demás... es una lástima que queramos que los demás sean "otakus" tal y como nosotros lo pensamos, y también es una lástima que sea tan fácil lanzarnos a hablar mal sin reconocer el trabajo hecho, y menos sin saber las circunstancias que nos rodean, que rodean a los grupos colombianos y que rdoean a los grupos en cada una de estas ciudades.
La palabra otaku tiene sus raíces en la soledad de quien se la pasaba en su casa tan sólo viendo tv; ahora estamos en un mundo en el que podemos relacionarnos sólo si las semillas de la inseguridad, la incomprensión y la intolerancia nos dejan.
De pronto fui otaku desde la primera vez que vi alguno de los Cuentos de los Hermanos Grimm, o tal vez esas mañanas viendo Meteoro y Candy Candy por RCTV... pero definitivamente quedé encadenada con Supercampeones, Saint Seiya y Sailor Moon.
Al principio fui una otaku solitaria, de esas que sólo veían las series en TV y se quedaban esperando pacientemente la semana hasta el próximo capítulo, de aquellas que sufrían la discriminación de los demás por gustarle "las series de niños" y "los muñequitos"; cuando tenía 14 años el Internet llegó a mi vida y empecé a conocer mucho más de mi querido mundo, y empecé a darme cuenta de lo limitada que había estado; también empecé a hacer amistades, me involucré en el fanfiction y gracias a ello conocí a personas maravillosas que compartían mis intereses.
Hace sólo un par de años empecé a hacer parte de una comunidad de otakus, de un grupo verdaderamente presencial, en el que todos nos conocemos y todos nos apoyamos para hacer realidad nuestros sueños y locuras. En esta comunidad he comenzado a darme cuenta que este es un momento grande para la cultura otaku en Colombia, porque existen muchos grupos como nunca habían existido, grupos que se dan a conocer, grupos que hacen eventos y grupos que generan oportunidades.
Por eso me parece triste, y también me enoja ver como a pesar que entre los otakus hay gran espacio para la fantasía, la triste realidad nos alcanza de todas formas. Cuando nos criticamos unos a otros y cuando nos atacamos como fieras salvajes lo único que estamos dejando ver es la bajeza como seres humanos. Es una lástima que no seamos capaces de aceptar a los demás... es una lástima que queramos que los demás sean "otakus" tal y como nosotros lo pensamos, y también es una lástima que sea tan fácil lanzarnos a hablar mal sin reconocer el trabajo hecho, y menos sin saber las circunstancias que nos rodean, que rodean a los grupos colombianos y que rdoean a los grupos en cada una de estas ciudades.
La palabra otaku tiene sus raíces en la soledad de quien se la pasaba en su casa tan sólo viendo tv; ahora estamos en un mundo en el que podemos relacionarnos sólo si las semillas de la inseguridad, la incomprensión y la intolerancia nos dejan.
1 comentario:
Pues si... la verdad es un interesante tema que abordás. Creo que muchos de los que pertenecemos a la "vieja época" empezamos de un modo u otro así, aún con las diferencias propias del movimiento otaku en cada país (si buscás en mi blog hay una parte de ensayos que relata un poco esa historia a partir del año ´98).
No obstante, las peleas siempre existieron al armarse los grupos presenciales y luego los de la red. Yo vi caer por esos motivos a muchos lugares y sin duda lo seguiré viendo. Qué decir ante esto? Si bien las instituciones viven más que los hombres que las fundan, creo que el valor del movimiento radica en que está constituído de amigos que crecieron y vivieron juntos muchas cosas sobre el anime y el resto. De esos chicos y chicas que ahora ves recibirse, trabajar, casarse, etc y conociste muchos años atrás como cuando vos y yo no eramos nadie por nosotras mismas, si te quedan un par entonces no podés darte por más que feliz porque eso no tiene precio. El resto será cosa de la vida supongo. En una época yo creía que los otakus eramos una especie de personas sanas en un mundo corrupto, sin envidias ni malos deseos contra los otros. Si éramos tan perseguidos, como no ibamos a comprender lo que es ser oprimido por otro? Después de un tiempo me di cuenta que acá también hay celos, ambiciones, egos... todo lo malo del ser humano en otras palabras. Pero también hay gente buena y pese a todo yo sólo sigo mirando ese lado, aunque muchos te defrauden alguna vez.
En fin, daría para más, pero creo se entiende mi punto de vista.
Saludos desde Argentina.
Vicku
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