
Como profesional de la salud he de enfrentarme a la discapacidad muy seguido, por lo que desde mi época de estudiante he procurado abordar esta situación con la mayor objetividad posible.
Hace poco comencé a trabajar en el sector de la salud, y he comenzado a darme cuenta, conforme a las experiencias que estoy viviendo, que es mucho lo que nos falta aún en cultura sobre la discapacidad.
A pesar de los esfuerzos hechos por organizaciones nacionales e internacionales, la concepción general que se tiene de la persona en condición de discpacidad es bastante irreal y oscila entre dos puntos igualmente peligrosos:
* Por un lado, la visión del "discapacitado", la percepción de una persona en condición de discpacidad como un inútil, alguien incapaz que depende totalmente de los demás.
* Por el otro, la visión de la condición de discapacidad como una especie de distinción y superioridad ante la cual los demás deben inclinarse.
La actitud de la persona en condición de discapacidad y de su familia está directamente relacionada con su percepción de la situación, yendo desde sentimientos de inferioridad y minusvalía hasta posturas exigentes y demandantes.
Es mucho aún lo que queda por hacer, pero en mi opinión el primer paso para cualquier cambio cultural sigue siendo el mismo: tomar conciencia en que el trato a las personas parte de lo que se es y no de lo que se tiene.
Hace poco comencé a trabajar en el sector de la salud, y he comenzado a darme cuenta, conforme a las experiencias que estoy viviendo, que es mucho lo que nos falta aún en cultura sobre la discapacidad.
A pesar de los esfuerzos hechos por organizaciones nacionales e internacionales, la concepción general que se tiene de la persona en condición de discpacidad es bastante irreal y oscila entre dos puntos igualmente peligrosos:
* Por un lado, la visión del "discapacitado", la percepción de una persona en condición de discpacidad como un inútil, alguien incapaz que depende totalmente de los demás.
* Por el otro, la visión de la condición de discapacidad como una especie de distinción y superioridad ante la cual los demás deben inclinarse.
La actitud de la persona en condición de discapacidad y de su familia está directamente relacionada con su percepción de la situación, yendo desde sentimientos de inferioridad y minusvalía hasta posturas exigentes y demandantes.
Es mucho aún lo que queda por hacer, pero en mi opinión el primer paso para cualquier cambio cultural sigue siendo el mismo: tomar conciencia en que el trato a las personas parte de lo que se es y no de lo que se tiene.
1 comentario:
Estoy de acuerdo contigo en que hace falta mucha educación. Pero qué pasa cuando en la propia familia no existe esa capacidad de entender al discapacitado o al enfermo?
Hace unos 15-20 días pasaron una nota en Caracol Noticias donde pedian ayuda para una niña que sufria de cáncer practicamente desde que nació. La nota no realzaba las muchas operaciones que tuvo que soportar la niña, no resaltaba el hecho de que hubiese salido con vida y que ahora tuviera 15 años. No. La nota era porque la mamá estaba pidiendo ayuda para que su hija tuviera cabello nuevamente.
Cuando hablaba la niña, era igual que escuchar a alguien de primaria en su forma de hablar. Su sufrimiento no era el cáncer sino no tener amigos por culpa de no tener cabello.
Cuando hablaba la mamá no hablaba de lo afortunada que habia sido su hija al sobrevivir al cáncer, sino de lo triste que ha sido su vida porque no tenía cabello.
Las mujeres de mi familia han sufrido de cáncer (lo más probable es que yo también tenga que lidiar con eso) y nada me pudo irritar más que ese reportaje. El estar enfermo (o discapacitado) no te convierte en un inútil ni tampoco es hecho para que te conviertas en un objeto de lástima, pero lo logras cuando te lo dicen tantas veces al día, durante tanto tiempo, como parece haber sido el caso de la pobre niña de la nota :S
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